viernes, 2 de diciembre de 2016

¡¿Una prueba más?!

¿Terminaste las pruebas finales?¿Cuál fue la más fácil? ¿Y la más difícil? No digas nada, estás pensando en la de Historia y Geografía… ¡cuánto para estudiar! Y mejor no hablar de la de Ciencias Naturales… ¡Qué momento terrible del año! ¡Hay que estudiar todos los días! Pero, te doy una buena noticia: ¡Ya pasó! ¡Queda mucho menos para las tan merecidas y esperadas VACACIONES! 

Aunque, pensándolo bien te quedarían dos pruebas más por pasar… ¡Si! No te sorprendas, eso nos dice la Biblia. Mira la primera prueba quién la pone… “Dios nos ha dado la conciencia para que podamos examinarnos a nosotros mismos”. (Proverbios 20:27) ¡Estás leyendo bien! ¡Tú tienes que ponerte una prueba! ¿Estás preparado? Seguramente te estarás preguntando, ¿de qué tiene que ser la prueba?
Gálatas 6:4 te da la respuesta: “Cada uno debe examinar su propia conducta. Si es buena, podrá sentirse satisfecho de sus acciones, pero no debe compararse con los demás.” ¿Cómo fue tu conducta este año? ¿Cómo te llevaste con tus compañeros? ¿Y en casa? ¿Tuviste lindas actitudes hacia los demás? ¿Compartiste, fuiste generoso? ¿Obedeciste? Y si hablamos de respeto… ¿cómo fueron tus actitudes hacia los demás? ¿Qué nota debieras ponerte en esta prueba? No mires al costado, ni pienses en tu hermano… La Biblia es muy clara… ¡Ponte la prueba a ti mismo sin compararte con los demás!

Ahora, es el turno de la segunda prueba… ¿Quién la pone? Eclesiastés 3:18 dice: “…Dios nos pone a prueba…” ¡Uy! ¡Esta debe ser más difícil! ¿De qué será?

ü  Dios prueba tus pensamientos. “Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos.”( Salmos 139:23) ¿Cómo te irá en esta prueba? ¿Cómo fueron tus pensamientos durante este año? ¿Pensaste cosas lindas de los demás o no? ¿Tuviste pensamientos buenos o no tanto?

ü  Dios prueba tus sentimientos. “No tratamos de agradar a nadie, sino solo a Dios, pues él examina todo lo que sentimos y pensamos.” (1ª Tesalonicenses 2:4) ¿Cuáles fueron tus sentimientos este año? ¿Qué sentiste hacia tus padres y hermanos? ¿Y hacia los amigos cuando no hacían lo que querías? Y si pensamos en la maestra, ¿qué pasaba por tu corazón cuando te decía que algo estaba mal o no podías hacer?

ü  Dios prueba tus intenciones. “El oro y la plata se prueban en el fuego; nuestras intenciones las pone a prueba Dios.” (Proverbios 17.23) Cuando ayudabas en casa, ¿qué intenciones tenías? ¿Lo hacías por agradar a mamá o porque esperabas que ella te diera algo a cambio? Cuando te ofrecías para ayudar a una amiga en el cole, ¿era para que ella se sintiera bien o para que todos vieran “qué buena amiga que eres”?

ü  Dios prueba todo de ti. “Dios mío, tú me conoces muy bien; ¡sabes todo acerca de mí!” (Salmo 139.1) ¡Si! ¡El conoce todo de ti! Sabe qué hiciste cada minuto de este año que pasó, sabe qué hiciste cuando estabas en el colegio, en casa y también cuando estabas solo. ¿Qué nota pondrá al terminar de corregir la prueba?

Quizás tendrás excelentes calificaciones, o muy buenas… O quizás hayan cosas que corregir y seguir estudiando para el año que viene. No importa, lo bueno es que Dios siempre está dispuesto a darte una segunda oportunidad. Y algo más, él te ayuda a corregir aquello en lo que no te fue también… así lo prometió… “Toma en cuenta a Dios en todas tus acciones, y él te ayudará en todo.” (Proverbios 3:6). ¡Qué excelente desafío y promesa para el 2016!


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