sábado, 22 de octubre de 2016

Un disfraz diferente

Al entrar esta semana al supermercado me encontré con una “oscura” sorpresa… Si, leíste bien, todo lo que veían mis ojos era “oscuro”. Disfraces de fantasmas, máscaras de calaveras, arañas, películas de monstruos, sonidos “muy extraños” y para nada agradables.  Todo daba “miedo” pero sin embargo los niños venían a comprarlos para disfrazarse y salir a divertirse. ¿Divertirse? 


En la Biblia, Jesús te desafía a vestirte de una manera diferente, una manera “iluminada”.  MIrá lo que dice en Mateo 5:14, “Ustedes son como una luz que ilumina a todos.”

Sí, él quiere que te vistas de lamparita y no solo por un día, quiere que lo hagas siempre. Pero, no te asustes, no tenés que salir corriendo a buscar un disfraz… “la conducta de ustedes debe ser como una luz que ilumine…” (Mateo 5:15). Lo que hacés, lo que decís, como actuas debe ser tu “disfraz” de todos los días.

“… muestren como se obedece a Dios… Hagan buenas acciones” nos dice Jesús también. Eso es ser una “lamparita”, es ser luz.

Cuando compartimos nuestros juguetes o los colores para pintar, estamos iluminando a los demás. Les estamos mostrando cómo se obedece a Dios.

Cuando animamos a un compañero que está triste, estamos prendiendo la lamparita. Le estamos mostrando que obedecemos a Dios.

Cuando respetamos a los que están a nuestro lado, también somos una luz encendida, mostrando que hacemos lo que Dios espera de nosotros.

Cuando ayudamos en casa ordenando el dormitorio o levantando los platos luego de comer, seguimos alumbrando a los que nos rodean.

Pero la clave para iluminar es estar bien alto, a la vista de todos. Eso dice la Biblia: “Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver.  Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa.” Tenemos que tener buenas acciones cuando estamos solos, pero más aún cuando estamos con otros. ¡Que todos vean la luz de tus buenas acciones!

Vestirnos de “lamparita” hace que los demás vean lo que hacemos bien y lo más importante “…alabarán a Dios…”. Se darán cuenta que vale la pena obedecer a Dios y hacer lo que nos pide.

Ser una “lamparita” es lo contrario a los disfraces del supermercado… cuando los demás te ven se alegran, son felices, quieren estar contigo porque les hacés bien.

Aceptá el desafío de Jesús y sé una luz todos los días.



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