martes, 9 de agosto de 2016

Los anillos de cinco colores


Hay dos elementos que siempre están presentes en los Juegos Olímpicos. ¿Se te ocurren cuáles son?

La antorcha olímpica. Esta idea viene desde el primero de los juegos olímpicos, donde la llama se encendía en el altar del dios Zeus durante toda la competencia. Al continuar usándola quieren simbolizar la unión entre todos los juegos olímpicos, los de la antigüedad y los modernos. Ahora, la costumbre con la antorcha es otra. Meses antes de la competencia se lleva la antorcha desde la primera ciudad de los Juegos Olímpicos hasta la actual. En este año, la antorcha viajó desde Olimpia en Grecia hasta Río de Janeiro en Brasil, luego de recorrer muchísimas ciudades.

Y la bandera olímpica. ¿La conoces? Es una bandera de fondo blanco con cinco anillos de colores diferentes que están entrelazados. ¿Qué significan? Cada uno de los anillos representa un continente, los cuales simbolizan la amistad que debe haber entre todos los pueblos.

Dicen algunos estudiosos que Oceanía es el azul, porque es un continente rodeado de mares y océanos. Europa es el verde por tener muchos bosques y montes. África es el negro, representando el color de la piel de la mayoría de sus habitantes. Asia es el amarillo, color de la arena de sus grandes desiertos.
Y América es el rojo, simbolizando a los nativos que se los llamaba “pieles rojas”. Seguramente encontrarás más teorías sobre estos colores, pero lo importante es lo que quisieron transmitir con ellos.

En los Juegos Olímpicos, por más que los atletas sean distintos en sus razas y costumbres, son todos iguales a la hora de competir y deben hacerlo en paz. La amistad debe ser lo más importante en este evento.

Pero, ¿esto debe ser así solo cada cuatro años y para los atletas olímpicos? No. Dios espera que actúes así cada vez que juegues con otros.

*                       “…busquen siempre hacer el bien a todos.” (Romanos 12:17 TLA) ¿Qué querés conseguir cuando jugas con otros? ¿Divertirte vos o todos? A veces no nos damos cuenta y de la manera que jugamos no agrada a todos. Quizás nos burlamos del que no juega bien, o del que no sabe hacerlo. Otras veces nos enojamos cuando no se hace lo que queremos. Así no hacemos el bien a los que juegan con nosotros. Cuando juegues con otros, busca siempre que la pasen bien.

*                       “…no hagan nada por orgullo o sólo por pelear.” (Filipenses  2:3 TLA) No juegues pensando que solo vos sabés hacer las cosas. Acepta las ideas de los demás. No pelees cuando no se hace lo que vos querés. Al jugar, las opiniones de todos son importantes.

*                       “… hagan todo con humildad, y vean a los demás como mejores a ustedes mismos.” (Filipenses 2:3 TLA) En otras palabras… ¡no seas agrandado! Reconocé las habilidades de los demás, felicitalos cuando son buenos. Festejá los goles de tu amigo o la pulsera de hilos que realizó tu amiga.

*                       “…sé sincero con tus amigos…” (Proverbios 3:3 TLA) Decile a tus amigos la verdad. La mentira y el engaño no son buenos cuando juegas con otros.  Respeta las reglas y no hagas trampa. ¡A nadie le gusta jugar con tramposos!

*                       “…no hagas acepción de personas…” (Deuteronomio 16:19) ¡No hagas diferencias! Jugá con todos por igual. A nadie le gusta quedarse solo cuando el resto juega, por eso, pensá cómo hacer para que todos lo hagan. No dejes de lado al que no es tan bueno, o al que se equivoca, o al que alguna vez te hizo algo… ¡Acepta a todos como son! Los juegos siempre deben ser como los Juegos Olímpicos, buscando la amistad entre todos.

¿Es muy difícil jugar siguiendo estos consejos que nos da la Biblia? Quizás al principio sí, pero no es imposible. Dios nunca nos pide nada que no podamos hacer. Así que si te dejó estos consejos es porque sabe que sos capaz de seguirlos. Hazlo y disfrutarás de lindos momentos de juegos con tus amigos.


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