domingo, 12 de junio de 2016

Pinocho, ¿verdad o mentira?

Un  cuento más… ¿Escuchaste alguna vez el cuento de Pinocho?
  

Érase una vez, en una vieja carpintería, Gepetto, un señor amable y simpático, terminaba un día más de trabajo dando los últimos retoques de pintura a un muñeco de madera que había construido. Al mirarlo, pensó: ¡Qué bonito me ha quedado! Y como el muñeco había sido hecho de madera de pino, Gepetto decidió llamarlo Pinocho. 

Aquella noche, Gepetto se fue a dormir deseando que su muñeco fuese un niño de verdad, porque siempre había deseado tener un hijo. Mientras él dormía, llegó un hada y viendo a Pinocho tan bonito, quiso conceder el deseo del carpintero y con su varita mágica, dio vida al muñeco. Cuando Gepetto se despertó, no podía creerlo, al ver a Pinocho que se movía, caminaba, se reía, hablaba… en definitiva, era un niño de verdad! Y él quería que fuera un niño como los demás, así que decidió mandarlo a la escuela para que aprendiera muchas cosas. Pinocho no fue solo, Pepito Grillo, un consejero que dejó el hada, lo acompañó. 

De camino al colegio, Pinocho se hizo amigo de niños muy malos, y en vez de seguir los consejos de Pepito Grillo, escuchó a estos niños. En vez de ir a la escuela, se metió en travesuras no muy buenas. El hada cuando vio esto, decidió darle una lección a Pinocho. Por no ir a la escuela, le salieron orejas de burro y por portarse mal, cada vez que decía una mentira, le crecía la nariz. Tantas mentiras decía, que su nariz crecía y crecía. 

Pinocho se metió en muchos problemas, tantos que por su culpa, su padre Gepetto terminó dentro de una ballena por salir a buscarlo. Al intentar rescatarlo, Pinocho también fue tragado por la ballena. Gracias  a una gran idea de Pepito Grillo pudieron salir de la ballena. Hicieron una fogata que hizo estornudar a la ballena y liberar a los tres.  Pinocho se arrepintió de su mal comportamiento y decidió volver a la escuela y portarse bien. Como premio a este cambio, el hada convirtió a Pinocho en un niño de verdad y junto a su papá fueron muy felices. 

¿Qué hacía Pinocho para que le creciera la nariz? Decía mentiras  

Hay un dicho que dice: “Las mentiras tienen patas cortas”. ¿Qué quiere decir? Que siempre se conoce cuando alguien dice una mentira. No es bueno decir mentiras. Los demás dejan de confiar en nosotros cuando descubren que somos mentirosos.  

La Biblia te da un consejo: “… ya no deben mentirse los unos a los otros… así que digan siempre la verdad.” Efesios 4:25 

La mentira es pecado y no solo desagrada a Dios, sino también a los que te rodean. A nadie le gusta que le mientan y por lo tanto no nos gusta estar con mentirosos. Por eso, piensa bien antes de decir una mentira. Recuerda que eso desagrada a Dios y que los demás en algún momento se van a enterar y también se van a enojar contigo. 

Sigue el consejo de la Biblia: Decí la verdad siempre!!!! 


sábado, 4 de junio de 2016

¿Eres un Patito Feo o un Patito Lindo?

¿Conoces el cuento de Patito Feo?  

En una linda mañana primaveral, una hermosa pata empollaba sus huevos y mientras lo hacía, pensaba en los hijitos fuertes y precioso que pronto iba a tener. De pronto, empezaron a abrirse los cascarones. 

A cada cabeza que asomaba, el corazón le latía con fuerza. Los patitos piaban a coro. La madre los miraba… eran todos tan hermosos… únicamente había uno, el último, que resultaba algo raro, era más feo que los demás.  Poco a poco, los patos fueron creciendo y aprendiendo a buscar entre las hierbas los gusanos más gordos, a nadar y hasta bucear en el agua. Cada día se los veía más bonitos. Salvo el que nació último… cada día su cuello era más largo y su cuerpo más grande que el de los demás. La madre pata estaba preocupada y triste ya que todo el mundo que pasaba miraba al patito con rareza y lo empezaron a llamar “Patito feo”. Sus hermanos también lo despreciaban porque lo veían diferente a ellos.  El patito comenzó a sentirse muy solo, así que decidió irse de allí.  Esperó a que todos se fueran a dormir y emprendió un largo camino. En cada lugar que llegaba, se burlaban de él y llamaban “Patito Feo”. Ya no sabía donde quedarse, estuvo deambulando durante todo el invierno. Un buen día, encontró a un grupo de cisnes blancos de cuello largo. Decidió acercarse a ellos y ver qué pasaba. Los cisnes al verlo se alegraron. El patito no podía creerlo, nunca nadie se había alegrado de verlo. Todos los cisnes lo aceptaron desde el primer momento.  Patito no entendía que estaba pasando, hasta que al llegar al lago, se miró en el agua y se vio… él también era un precioso cisne de cuello largo. Había encontrado a su familia.  

¿Estaban bien los que se reían del patito y lo llamaban Patito Feo? ¿Era feo por ser diferente a los demás?  ¿Alguna vez te pasó lo mismo que al patito? ¿Alguien se rió de ti? ¿Te llamaron feo? ¿Te burlaste de alguien por cómo era?   

Dios nos creó a todos diferentes. Por ejemplo tenemos diferencias de edad, de costumbres y hábitos. Algunos nos diferenciamos en nuestro aspecto o en nuestra forma de ser. Somos bajitos, altos, flacos, con pecas, con rulos, morochos, charlatanes o tímidos. También nos diferenciamos en nuestra forma de vestirnos, de caminar, en nuestros gustos, en nuestra forma de hablar y de pensar.  

Pero para él somos todos especiales, tenemos el mismo valor. Cuando Dios te mira, te ve así: “… una creación maravillosa…” (Salmo 139:14) Cuando mira a los que están a tu alrededor, también los ve así. Por lo tanto, no te tiene que importar cuando se rían de ti, y tú tampoco tienes que reírte de los demás. Deber estar contento como sos, porque Dios puso especial atención cuando te creó y quiso que fueras así. Y debes aceptar a los demás como son, porque Dios también los creó de esa manera.  

No hay Patitos Feos, ni Patitos Lindos… hay Maravillosas creaciones de Dios. ¡Tú eres una de ellas!