domingo, 13 de marzo de 2016

Una presidenta extraordinaria

¡El pueblo de Israel tuvo una presidenta! En realidad no se les llamaba así, pero tenían tareas muy parecidas.


En un momento de la historia, el pueblo de Israel estaba algo confundido. Cada tanto, se distraían y dice la Biblia que “…los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová.” (Jueces 4:1). Entonces Dios elegía jueces que los gobernaran y ayudaran a encontrar nuevamente el camino correcto. Estos jueces eran algo así como los presidentes del pueblo de Israel.

Una de las tantas veces que el pueblo de Israel se distrajo, Dios eligió a una mujer para que fuera su jueza. Su nombre era Débora. ¡Qué tarea importante pero difícil a la vez! Tenía que dirigir a un pueblo que era bastante desordenado y desobediente.

Pero parece que Dios eligió bien. Débora era la persona indicada para realizar esa tarea.
Débora era una presidenta responsable y dedicada.  Todos los días ella se sentaba en su escritorio, una preciosa palmera, para cumplir con su tarea. Dice la Biblia que  “Los israelitas iban a verla para que les solucionara sus problemas.” (Jueces 4:5 TLA). Seguramente no sería muy divertido escuchar los problemas de todas las personas y encima tener que encontrarles una solución. Pero esa era la tarea que Dios le había dado para realizar y lo hacía con responsabilidad y con ganas.

¿Cuál es tu tarea? Tenés tareas en el colegio, pero quizás en casa también. ¿Cómo las hacés? ¿Te sentás con ganas o rezongando todo el tiempo? ¿Las hacés rapidito y que queden como queden o te esmeras para que sea una excelente tarea? Mirá lo que dice la Biblia de todo lo que hacemos: “Todo lo que hagan, háganlo de buena gana…” (Colosenses 3:23 TLA)

Débora era una presidenta valiente. Sentarse en su escritorio palmera, quizás a veces era aburrido, pero era seguro. Nada le podía suceder. Pero un día, su tarea se complicó. El jefe del ejército, le dijo que si no iba con ella a la guerra, no iba. ¡Qué jefe valiente! ¡Necesitaba una mujer que lo acompañara! Toda esa valentía que le faltaba a Barac, la tenía Débora. No dudó y aceptó: “Está bien, te acompañaré…” (Jueces 4:9 TLA).  Débora sabía que esa tarea también se la había dado Dios y por lo tanto aunque pareciera difícil, él la iba a ayudar a resolverla.

¿Te parecen difíciles tus tareas? Y a veces casi imposibles. Te doy una noticia: “…todo es posible para Dios.” (Lucas 18:27 TLA) y si le pedís su ayuda, él te lo va a demostrar. A Barac le parecía difícil la batalla y pidió ayuda a Débora. Y Débora sabía que Dios estaba a su lado. Esta fue la clave para que vencieran a Sísara.

¿Qué podés hacer vos ante tareas difíciles? Pedile ayuda a quién sabés que puede dártela y orá, que Dios también está a tu lado y no te deja solo. Es la combinación perfecta para hacer frente a las “tareas difíciles”


2 comentarios:

  1. Me encantó la historia y la descripción que hiciste: "Todos los días ella se sentaba en su escritorio, una preciosa palmera, para cumplir con su tarea."

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cada una tenemos nuestra "palmera"!!!! ¿No es cierto? Gracias Perla por tus palabras de aliento!

      Eliminar