lunes, 22 de febrero de 2016

Preparando la mochila...

Empiezan las clases… ¡Hay que preparar la mochila! ¡Qué lindo! Comprar todo nuevo, revisar la lista que nos dio la maestra, forrar los cuadernos, colocar los útiles en la mochila. ¡Qué lindo hacer todo esto en familia!


¿Qué acostumbramos colocar en la mochila? Cuadernos, Diccionario, Libro de inglés, libro de clase, cartuchera, juego de geometría, compás… ¿qué más se te ocurre? ¿Me estoy olvidando de algo?

Todas estas cosas son útiles para que podamos aprovechar la clase, aprender mucho y disfrutar el tiempo en el colegio.  En la mochila colocamos cosas que nos son útiles, que son buenas, adecuadas, no ponemos cosas en mal estado o que nos puedan perjudicar.

Esto me hace acordar a un texto de la Biblia que nos dice que la manera que nosotros hablamos, demuestra qué tenemos guardado en nuestro corazón. “La gente buena siempre hace el bien, porque el bien habita en su corazón. La gente mala siempre hace el mal, porque en su corazón está el mal. Las palabras que salen de tu boca muestran lo que hay en tu corazón.» Lucas 6:45

¿Qué cosas guardamos en nuestro corazón? Pensamientos, recuerdos, palabras, sentimientos, emociones. Si todas esas cosas son positivas, las palabras que salgan de nuestra boca así lo serán. Pero si guardamos rencor, odio, enojo, malos pensamientos, palabras groseras saldrán de nuestra boca.

¿Qué es más lindo mostrar cosas nuevas, prolijas, limpias que salgan de nuestra mochila o todo lo contrario? ¿A los demás que les va a gustar ver? Lo mismo sucede con nosotros. Las demás personas van a disfrutar más de nuestra compañía si de nuestras bocas salen palabras agradables que si es lo contrario. Dios se va a alegrar más si lo que decimos le agrada que si no lo hace.

¿Qué vas a mirar? ¿Qué vas a leer? ¿Qué vas a escuchar? Todo eso llena tu corazón. ¿Qué vas a sentir? ¿Cómo vas a reaccionar? Todo eso llena tu corazón.

Guarda en tu corazón consejos sabios, palabras amables, pensamientos puros, sentimientos buenos. Y esto es lo que saldrá de tu boca. 

La Biblia dice: “Dios bendice a los que tienen un corazón puro, pues ellos verán a Dios.” (Mateo 5:8)


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