domingo, 14 de febrero de 2016

Dios es el creador de todas las cosas

¿A quién le gusta cocinar? ¿Y hacer tortas?

¿Cuáles son los ingredientes necesarios? Azúcar, harina, huevos, manteca, leche, polvo de hornear, vainilla. ¿Y cuál es el procedimiento? Mezclar los huevos, la manteca, la leche y vainilla por un lado. Por el otro la azúcar con la harina. Incorporar ambas mezclas y luego el polvo de hornear.

¿Y ya está pronta? ¡No! ¡Hay que cocinarla!

Pero, para conseguir la torta, además de los ingredientes, seguir el procedimiento y tener una cocina, es necesario algo más. ¿Qué es? Alguien que la haga. Los ingredientes solos no siguen un procedimiento y consiguen una torta. Es necesaria la mano de obra.

Con la creación del mundo pasó lo mismo. Es muy difícil creer que de la nada aparecieron las cosas. Es necesario un ser muy inteligente para conseguir crear el mundo en el que vivimos.

Al investigar y estudiar podemos descubrir la perfección con que fueron creadas cada una de las cosas, los ciclos que se producen para que haya vida en este lugar. No pueden haber surgido solos. Alguien con mucho poder los tiene que haber creado.

Y nosotros sabemos quién es. La Biblia dice: "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí era bueno en gran manera." (Génesis 1:31) Dios creó los cielos y la tierra, la luz, el sol, la luna y las estrellas. Creó los mares, las nubes. Creó los animales y las plantas. Y nos creó a nosotros.
¿Sabes con qué cuidado nos creó? Mirá lo que dice la Biblia: "Dios mío, tú fuiste quien me formó en el vientre de mi madre. Tú fuiste quien formó cada parte de mi cuerpo." (Salmo 139:13)

Los que estudian el cuerpo humano quedan maravillados de los detalles que hay en él, la perfección en su composición y funcionamiento. Y no podía ser de otra manera, porque es una creación de Dios.

Al reconocer a este creador, al que te creó a vos y a mí, no podemos dejar de decir lo mismo que escribió el salmista en la Biblia: "Soy una creación maravillosa, y por eso te doy gracias. Todo lo que haces es maravilloso, ¡de eso estoy bien seguro!" (Salmo 139:14)



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