jueves, 29 de diciembre de 2016

Planeando el próximo año

¿Qué vamos a dar el año que viene? ¿Cuáles serán los temas para cada clase? ¿Qué personaje elegiremos? ¿Todas las clases estudiarán lo mismo? Son preguntas que nos hacemos muy
frecuentemente cuando tenemos que coordinar la Escuela Bíblica.

Iniciando el 2016, la Revista La Fuente, me pidió que escribiera sobre este tema y compartiera propuestas de planes de estudio para las Escuelas Bíblicas. En este encuentro de "La aventura de ser maestro"quiero compartirlo contigo.

Por un lado haciendo click aquí encontrarás un artículo que contesta preguntas como "¿Por qué es importante tener un plan de estudio?", "¿Qué es un plan de estudio?" y "¿Cómo preparar un plan de estudio?"

Y a continuación una serie de propuestas de planes de estudio como sugerencia, aquí.

Pero, recuerda, la planificación del próximo año comienza de rodillas, buscando la guía, dirección y voluntad de Dios para tu Escuela Bíblica. 

Te espero en el próximo encuentro para seguir compartiendo "de maestro a maestro". 



viernes, 2 de diciembre de 2016

¡¿Una prueba más?!

¿Terminaste las pruebas finales?¿Cuál fue la más fácil? ¿Y la más difícil? No digas nada, estás pensando en la de Historia y Geografía… ¡cuánto para estudiar! Y mejor no hablar de la de Ciencias Naturales… ¡Qué momento terrible del año! ¡Hay que estudiar todos los días! Pero, te doy una buena noticia: ¡Ya pasó! ¡Queda mucho menos para las tan merecidas y esperadas VACACIONES! 

Aunque, pensándolo bien te quedarían dos pruebas más por pasar… ¡Si! No te sorprendas, eso nos dice la Biblia. Mira la primera prueba quién la pone… “Dios nos ha dado la conciencia para que podamos examinarnos a nosotros mismos”. (Proverbios 20:27) ¡Estás leyendo bien! ¡Tú tienes que ponerte una prueba! ¿Estás preparado? Seguramente te estarás preguntando, ¿de qué tiene que ser la prueba?
Gálatas 6:4 te da la respuesta: “Cada uno debe examinar su propia conducta. Si es buena, podrá sentirse satisfecho de sus acciones, pero no debe compararse con los demás.” ¿Cómo fue tu conducta este año? ¿Cómo te llevaste con tus compañeros? ¿Y en casa? ¿Tuviste lindas actitudes hacia los demás? ¿Compartiste, fuiste generoso? ¿Obedeciste? Y si hablamos de respeto… ¿cómo fueron tus actitudes hacia los demás? ¿Qué nota debieras ponerte en esta prueba? No mires al costado, ni pienses en tu hermano… La Biblia es muy clara… ¡Ponte la prueba a ti mismo sin compararte con los demás!

Ahora, es el turno de la segunda prueba… ¿Quién la pone? Eclesiastés 3:18 dice: “…Dios nos pone a prueba…” ¡Uy! ¡Esta debe ser más difícil! ¿De qué será?

ü  Dios prueba tus pensamientos. “Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos.”( Salmos 139:23) ¿Cómo te irá en esta prueba? ¿Cómo fueron tus pensamientos durante este año? ¿Pensaste cosas lindas de los demás o no? ¿Tuviste pensamientos buenos o no tanto?

ü  Dios prueba tus sentimientos. “No tratamos de agradar a nadie, sino solo a Dios, pues él examina todo lo que sentimos y pensamos.” (1ª Tesalonicenses 2:4) ¿Cuáles fueron tus sentimientos este año? ¿Qué sentiste hacia tus padres y hermanos? ¿Y hacia los amigos cuando no hacían lo que querías? Y si pensamos en la maestra, ¿qué pasaba por tu corazón cuando te decía que algo estaba mal o no podías hacer?

ü  Dios prueba tus intenciones. “El oro y la plata se prueban en el fuego; nuestras intenciones las pone a prueba Dios.” (Proverbios 17.23) Cuando ayudabas en casa, ¿qué intenciones tenías? ¿Lo hacías por agradar a mamá o porque esperabas que ella te diera algo a cambio? Cuando te ofrecías para ayudar a una amiga en el cole, ¿era para que ella se sintiera bien o para que todos vieran “qué buena amiga que eres”?

ü  Dios prueba todo de ti. “Dios mío, tú me conoces muy bien; ¡sabes todo acerca de mí!” (Salmo 139.1) ¡Si! ¡El conoce todo de ti! Sabe qué hiciste cada minuto de este año que pasó, sabe qué hiciste cuando estabas en el colegio, en casa y también cuando estabas solo. ¿Qué nota pondrá al terminar de corregir la prueba?

Quizás tendrás excelentes calificaciones, o muy buenas… O quizás hayan cosas que corregir y seguir estudiando para el año que viene. No importa, lo bueno es que Dios siempre está dispuesto a darte una segunda oportunidad. Y algo más, él te ayuda a corregir aquello en lo que no te fue también… así lo prometió… “Toma en cuenta a Dios en todas tus acciones, y él te ayudará en todo.” (Proverbios 3:6). ¡Qué excelente desafío y promesa para el 2016!


domingo, 30 de octubre de 2016

La Reforma Protestante... ¿qué es?

Una  maestra en la clase, conversa con sus alumnos  sobre fechas importantes y qué acontecimiento histórico recuerdan ese día. Así los niños mencionaron 1º de mayo, Día de los Trabajadores; 19 de junio, Natalicio de Artigas; 18 de julio, Jura de la Constitución; 25 de agosto, Declaratoria de la Independencia entre otros…

De repente, la maestra hace una pregunta: “¿Qué recordamos el 31 de octubre?” Se produce un silencio, y una voz grita desde el fondo del salón… “¡Halloween!”

La maestra, sin quitarle valor a la respuesta de Diego, le contesta: “Tienes razón Diego, muchas personas ese día celebran Halloween porque desconocen que algo mucho más importante sucedió un 31 de octubre. ¿Quieren que les cuente?”

Toda la clase grita… “¡Si! ¡Si!”. La maestra coloca en el pizarrón un dibujo de una iglesia descuidada y alrededor comienza a colocar elementos que se utilizan en la reparación o mejora de una construcción: pincel, pintura, serrucho, destornillador, martillo…

Cecilia, espontánea como siempre, le pregunta: “Mae, ¿ese día recuerdan la destrucción de una iglesia?”

Tratando de disimular la risa, por la graciosa pero interesante pregunta de Cecilia, la maestra contesta: “No, Ceci. Todo lo contrario, ese día recordamos la Reforma de la Iglesia”

Luego, dirigiéndose a la clase, pregunta: “¿Cuándo es necesario  hacer una reforma en una casa?” Las respuestas comienzan a llover y el pizarrón se llena de ideas. Entre todos concluyen que una reforma es necesaria cuando algo no funciona bien, hay que hacer cambios para que las personas que allí habitan vivan mejor.

Continúa preguntando… “¿Quién realiza la reforma?” Nuevamente se elabora una lista de sugerencias con las opiniones de todo el grupo. “Hay un arquitecto que diseña la reforma y albañiles que la realizan.”

“Muy bien - dice la maestra – todo esto que estuvimos conversando tiene mucho que ver con lo que debemos recordar cada 31 de octubre.”

“Escuchen con mucha atención la historia que les voy a contar… Hace muchos años, exactamente en el siglo XVI,  un hombre llamado Martín Lutero, se dio cuenta que las cosas en la iglesia, en todas las iglesias, no estaban funcionando bien, no como  Dios, el arquitecto que la diseñó, quería que funcionaran.”


¿Cómo se dio cuenta? Martín era un sacerdote, y por lo tanto él podía leer la Biblia. El resto de las personas no lo podían hacer. Cada día, él leía la Palabra de Dios porque quería saber que era lo que Dios quería decirle. Era la manera que tenía de escuchar a Dios, al igual que nosotros hoy.

Fue así que se dio cuenta que la Iglesia necesitaba una reforma. Dios, el arquitecto, le mostró a Martín que cambios había que hacer, para que la Iglesia estuviera mejor y las personas que allí estaban disfrutaran más de ella.
 
Javier, interrumpiendo a la maestra dice: “Mae, entonces Martín Lutero fue el albañil, ¿no?”

La clase estalló en risas. “Muy bien, Javier. Eso fue exactamente lo que pasó´. Martín fue uno de los albañiles que Dios utilizó para reformar la Iglesia.” - agregó la maestra.

Diana, curiosa como siempre, pregunta: “¿Qué cosas vio Martín que estaban mal en la Iglesia?”

“Muy buena tu pregunta Diana –contestó la maestra -   Al leer la Biblia, Lutero se dio cuenta de muchas cosas que andaban mal, que estaban equivocadas. Algunas de ellas fueron…

  • Solo los sacerdotes pueden leer e interpretar la Biblia

  •  Hay que pagar dinero para que los pecados sean perdonados. Cada pecado tiene su precio.
Gastón, que estaba muy pensativa, mientras la maestra hablaba, dice: “Entonces Dios le dio a Martín Lutero la Biblia como instrumento para hacer la reforma, ¿no?”

“Claro Gastón. Y Martín la usó para contarle a las personas qué era lo que estaba mal. Martín Lutero, comenzó a escribir en un papel todas aquellas cosas que debían cambiar acompañadas del texto bíblico que así lo enseñaba.”

Estas eran algunas de sus ideas:

  • Jesús pagó el precio por nuestros pecados… solo basta tener fe en él para recibir el perdón…  "...por gracia sois salvos por medio de la fe... no por obras..." Romanos 2:8 y 9
  • El hombre se salva por la fe y no por sus obras. 
  • Se debía hacer accesible la Palabra de Dios a los creyentes.
  •  El diálogo entre Dios y el hombre es más importante que los sacramentos o ritos.
  •  La Biblia podía ser interpretada por cualquier creyente y no sólo por los sacerdotes.
  •  Los hombres desde que habitan en este mundo son pecadores. "...todos pecaron y están separados de... Dios" Romanos 3:23

 “¡Cuántos cambios había que hacer… - dice Lorena - yo ya me cansé.”
 “Estos son solo algunos, Lore. En realidad Martín Lutero propuso 95Tesis que mostraban todo lo que había que reformar en la Iglesia.”

“¿Todo eso lo hizo en un día? Porque solo recordamos un día, el 31 de octubre…”, comentó Daniel, algo confuso.

“No, Danielito. Esto le llevó mucho tiempo de estudio e investigación a Martín Lutero. Recordamos ese día, porque fue el que Martín lo compartió con todas las personas de su ciudad.”

Un 31 de octubre de 1517, Lutero pegó en las puertas de la Iglesia de Wittenberg en Alemania, una lista con todas las cosas que había que cambiar, lo que la Biblia les decía qué debían hacer.

A partir de ese día, comenzaron a producirse cambios en la Iglesia. Dios usó a Martín Lutero como albañil y a muchos otros hombres como Calvino, por ejemplo, para que las personas conocieran más a Dios y pudieran vivir como él quería; para tener una vida mejor.

Algunas personas no estuvieron de acuerdo con las ideas de Lutero y los demás reformadores, y comenzaron a llamarlos “protestantes”.

“Ah, por eso el 31 de octubre, decimos que recordamos la Reforma Protestante”, se escucha una voz tímida. Era Lucía, que toda la clase había escuchado atentamente a la maestra.

Hoy en día, la Biblia está al alcance de todos, todos podemos leerla y encontrar en ella lo que Dios tiene para nosotros. Sabemos que Dios nos ama y nos da la posibilidad de acceder al cielo, solamente pidiendo perdón por nuestros pecados e invitándolo a formar parte de nuestras vidas.

¡Es un buen acontecimiento para recordar cada 31 de octubre!


sábado, 22 de octubre de 2016

Un disfraz diferente

Al entrar esta semana al supermercado me encontré con una “oscura” sorpresa… Si, leíste bien, todo lo que veían mis ojos era “oscuro”. Disfraces de fantasmas, máscaras de calaveras, arañas, películas de monstruos, sonidos “muy extraños” y para nada agradables.  Todo daba “miedo” pero sin embargo los niños venían a comprarlos para disfrazarse y salir a divertirse. ¿Divertirse? 


En la Biblia, Jesús te desafía a vestirte de una manera diferente, una manera “iluminada”.  MIrá lo que dice en Mateo 5:14, “Ustedes son como una luz que ilumina a todos.”

Sí, él quiere que te vistas de lamparita y no solo por un día, quiere que lo hagas siempre. Pero, no te asustes, no tenés que salir corriendo a buscar un disfraz… “la conducta de ustedes debe ser como una luz que ilumine…” (Mateo 5:15). Lo que hacés, lo que decís, como actuas debe ser tu “disfraz” de todos los días.

“… muestren como se obedece a Dios… Hagan buenas acciones” nos dice Jesús también. Eso es ser una “lamparita”, es ser luz.

Cuando compartimos nuestros juguetes o los colores para pintar, estamos iluminando a los demás. Les estamos mostrando cómo se obedece a Dios.

Cuando animamos a un compañero que está triste, estamos prendiendo la lamparita. Le estamos mostrando que obedecemos a Dios.

Cuando respetamos a los que están a nuestro lado, también somos una luz encendida, mostrando que hacemos lo que Dios espera de nosotros.

Cuando ayudamos en casa ordenando el dormitorio o levantando los platos luego de comer, seguimos alumbrando a los que nos rodean.

Pero la clave para iluminar es estar bien alto, a la vista de todos. Eso dice la Biblia: “Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver.  Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa.” Tenemos que tener buenas acciones cuando estamos solos, pero más aún cuando estamos con otros. ¡Que todos vean la luz de tus buenas acciones!

Vestirnos de “lamparita” hace que los demás vean lo que hacemos bien y lo más importante “…alabarán a Dios…”. Se darán cuenta que vale la pena obedecer a Dios y hacer lo que nos pide.

Ser una “lamparita” es lo contrario a los disfraces del supermercado… cuando los demás te ven se alegran, son felices, quieren estar contigo porque les hacés bien.

Aceptá el desafío de Jesús y sé una luz todos los días.



Jesús... la luz del mundo

¿Alguna vez jugaste a la gallinita ciega? ¿Sabes cómo se juega? En un espacio delimitado los participantes forman un círculo con uno de ellos con los ojos tapados, “la gallinita ciega”, en el centro del mismo. Los participantes pueden cambiarse de lugar tantas veces como quieran. La “gallinita ciega” tiene que intentar identificar quién es cada participante solo tocándolo. No se puede hablar ni hacer ruidos. Si adivina, este participante pasa a ser la “gallinita ciega”.


¿Qué sentiste cuando te taparon los ojos? ¡Qué raros nos sentimos cuando no podemos ver! ¡Nos sentimos confundidos, inseguros! ¡Qué lindo es cuando nos sacan el pañuelo y podemos ver nuevamente!

¿Sabes que tú y yo somos gallinitas ciegas? Mirá lo que dice la Biblia: “No saben, no entienden, andan en tinieblas.” (Salmo 82:5) ¿Qué quiere decir esto? Muchas veces queremos hacer las cosas como nosotros queremos, no nos importan los consejos de los demás, ni la ayuda de los demás, nos encaprichamos. ¿Y qué pasa? La mayoría de las veces nos equivocamos o terminamos sufriendo.

 ¿A ver si te suena conocida esta situación? “Santiago, no es conveniente que mires tantas horas televisión. No te va a dar el tiempo para hacer los deberes.” “Si, mamá, yo puedo hacer las dos cosas.” Finalmente, los deberes van sin hacerse porque llegó la hora de irse a dormir. Santiago escogió el camino equivocado porque estaba con los ojos tapados. No quiso ver el camino que su mamá le indicaba. Jesús dijo esto en Juan 12:35, mira: “…el que anda en tinieblas, no sabe a donde va.”

Pero si nosotros queremos, hay alguien que puede sacarnos de las tinieblas y alumbrar nuestro camino. ¿Quieres saber quién puede ser nuestra lámpara? En Juan 8:12 está la respuesta: “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
¡Qué bueno Jesús puede alumbrar nuestro camino y ayudarnos a tomar las mejores decisiones! ¿Cuál es la clave? “Yo soy la luz que ha venido para alumbrar este mundo. El que cree en mí no vivirá en la oscuridad.” (Juan 12:46)

 Si crees en Jesús y en lo que dice en la Biblia, si obedeces lo que allí está escrito, si pides su ayuda cuando no sabes que hacer, elegirás bien el camino a seguir, él te va a mostrar lo que es mejor.

 Probemos… “Desobedecí y me subí a la mesa para agarrar la tablet del mueble del living. Me caí y se rompió la tablet. Puedo dejar la tablet donde estaba y no decir nada. Igual nadie me vio. Cuando papá pregunte le digo que no sé nada.” ¿Esto es cierto? No, es una mentira. ¿Qué dice la Biblia? Efesio 4:15 dice: “…el amor debe hacernos decir siempre la verdad” El camino que Jesús me alumbra es decir la verdad, por lo tanto tengo que confesarle a mis padres que fue lo que pasó, cómo se rompió la tablet. Si lo hago, más allá de que se van a enojar, van a confiar en mí, porque no les mentí.

Jesús te va mostrar el camino cuando tengas dudas, cuando no sepas que hacer, cuando te sientas solo, cuando tengas miedo, cuando tengas que elegir, cuando tengas que tomar decisiones… De vos depende creer en él, escucharlo y obedecerlo.

¿Qué preferís ser “gallinita ciega” o “gallinita alumbrada”?


lunes, 10 de octubre de 2016

Donde comen dos... comen tres


¿Conocés esa frase? “Donde comen dos, comen tres”.  


Es una frase que se originó en la antigua Roma, en el año 70 A.C. durante una cena en la casa del  emperador Julio Cesar.  Sin embargo perfectamente la podría haber dicho muchos años antes, una señora que era viuda y vivía en la ciudad de Sarepta. ¿Quieres saber por qué?

Un día, mientras esta mujer estaba juntando leña, se encontró con el profeta Elías, quien le pidió agua y pan. Ella, tuvo que contestarle: “Te juro por Dios que no tengo pan. Sólo tengo un poco de harina en una jarra y un poco de aceite en una botella. Ahora estoy juntando leña para ver qué preparo para mi hijo y para mí. Después de comer probablemente moriremos de hambre, pues ya no tenemos más comida. (1ª Reyes 17:12) 

¡Pobre mujer! ¿Cómo iba a darle al profeta?

Elías se dio cuenta que ella no quería ser egoísta, simplemente no tenía. Por eso le respondió: “No tengas miedo. Ve y haz lo que has dicho. Pero primero cocina un pequeño pan para mí y tráemelo. Después prepara pan para ti y para tu hijo, 14 pues el Dios de Israel dijo que no se terminará la harina que está en la jarra ni el aceite que tienes en la botella…” (1ª Reyes 17:13-14)

¿Qué habrá hecho la mujer? Confió en lo que Elías le dijo. Sabía que si Dios lo mandaba, era porque donde comen dos, comen tres. Así que fue a su casa cocinó el pan para Elías primero y luego comieron ella y su hijo. La harina y el aceite para dos, sirvió para tres… y para mucho más, porque dice la Biblia que comieron muchos días. “Ni la harina de la jarra ni el aceite de la botella se acabaron.” (1ª Reyes 17:16) Se cumplió lo que Dios dijo.

Si sos generoso como la viuda de Sarepta, Dios no va a permitir que te falte a ti. Él quiere que compartas lo que tienes. Con los marcadores que pintan dos, pintan tres. Con las galletitas que comen dos, comen tres. Con la pelota que juegan dos, juegan tres.  ¿Será muy difícil compartir?

La Biblia nos da una orden: “Recuérdales que deben dar y compartir lo que tienen.” (1ª Timoteo 6:18) 

Así que mira al que tienes al lado y díselo, pero también cuando estés frente al espejo, repítelo para aprenderlo tú también.

¿Lo ponemos en práctica hoy mismo? “Donde comen dos, comen tres”


jueves, 22 de septiembre de 2016

¿Quién es mi alumno?

¿Qué te parece seguir conociendo a "tus ovejas"? En el encuentro anterior estuvimos recordando que tenemos tareas "pastorales" como maestros. Y una de las cosas que aprendimos del pastor es conocer a nuestros alumnos por su nombre. Pero estoy segura que el pastor conocía más que el nombre de cada oveja, conocería cada característica particular de ellas, las podía identificar, las hacía "únicas".

¿Qué es necesario conocer de mi alumno para poder "identificarlo"? ¿Qué hace a mi alumno "único"?

  • Su fecha de cumpleaños
  • Dónde vive
  • Con quién vive
  • Cómo está compuesta su familia 
  • ¿A qué escuela va? ¿En qué grado está? ¿Cómo le va a en la escuela?
  • ¿Tiene amigos?
  • ¿Qué le gusta hacer? ¿Qué le resulta difícil?
  • ¿Cómo lo puedo describir?
  • ¿Qué conozco de su vida espiritual? ¿Cuándo comenzó a asistir? ¿Aceptó a Jesús en su corazón? ¿Realizó algún curso de crecimiento?
Toda esta información más la que consideres importante agregar, puedes organizarla de varias maneras y darle el uso que creas más práctico. Puedes encontrar una sugerencia aquí.

En mi experiencia considero que es una información muy valiosa y útil que todo maestro debe conocer de su alumno. Por eso podemos preparar una carpeta por niño en la que ir agregando año a año la información que sea necesaria. Cada maestro podrá acceder a estos datos cuando le sea asignado el grupo y es responsable de mantener actualizada la información cuando sea oportuno.

Ahora, ¿cuándo el maestro debe acceder a estos datos? Hay varias teorías. Algunos consideran que es importante tenerla antes de conocer al niño para saber "con quiénes nos vamos a encontrar". Otros piensan que es mejor, una vez que ya comenzaron las clases. Conoce al niño a través de tu vínculo con él y no por lo que dice un papel. Esos datos son importante para que entiendas a tu alumno y no para que lo "etiquetes" de antemano.  

Y un detalle más... ¡esos datos son personales y confidenciales! Respeta la privacidad de tus "ovejas". Solo el "pastor" conoce sus "secretos". 

Espero que te haya sido útil. Nos vemos en una aventura más. 




sábado, 17 de septiembre de 2016

Un viaje especial

¿Te gusta viajar? ¿Alguna vez anduviste en barco? ¿Y en avión? ¿En tren? Si te dieran a elegir, ¿cuál sería tu destino preferido?


Hay algunas personas que viajan pero por un motivo especial. Ese motivo se llama MISIONES.  ¿Sabes lo que es Misiones?

Misiones es darse cuenta de la necesidad que tiene el mundo de Dios es intentar hacer algo por él, compartiendo el plan que Dios tiene para todos: “…quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” (1ª Timoteo 2:4)

Antes de que Jesús dejara la Tierra, les dio una tarea a sus discípulos. Tenían que ir a compartir con otros todo lo que les había enseñado y lo que había hecho por ellos. Los discípulos cumplieron con esta tarea. Comenzaron a hablar de Jesús, pero aún así había muchas personas y naciones que no habían oído hablar de Jesús. Los primeros cristianos hicieron lo mismo, incluso cuando los persiguieron por hacerlo.

Hoy en día, los que somos hijos de Dios, queremos contarle a todos los que nos rodean de Jesús. Lo hacemos en la escuela, en el barrio, a nuestra familia… Pero hay personas que aceptan el llamado de Dios. ¿Cuál? «Vayan por todos los países del mundo y anuncien las buenas noticias a todo el mundo.” (Marcos 16:15). Aceptan el llamado de ir a otras naciones a predicar de Jesús y llevar las Buenas Noticias de Salvación. A esas personas las llamamos MISIONEROS.

¿Cómo se prepara un misionero?


  •   Estudia la Biblia y si es necesario el idioma del lugar a donde va a ir.
  • Algunos deben vacunarse contra enfermedades existentes en el país de destino.
  •  Muchas veces deben dejar su familia: padres, tíos, primos, abuelos…

Y cuando llega…

  •  Debe adaptarse al clima, la cultura, el idioma, las comidas, etc. Muchos misioneros van a lugares donde el clima es muy diferente al de su país de origen, enfrentando fríos extremos como en Siberia (Rusia), Finlandia, Alaska (Estados Unidos) o calor extremo como en los desiertos o los países tropicales.
  • Existen distintas costumbres entre las personas de todo el mundo. Esto hace que muchas veces el misionero sea tratado con desconfianza.

Además de predicar de Jesús, ¿qué hace un misionero?


  • A veces fundan iglesias o abren institutos bíblicos para enseñar a otros de la Biblia.
  • Otros ayudan en orfanatos o en lugares de rehabilitación de drogadictos y alcohólicos.
  • Hay países donde no hay libertad para hablar de Jesús, donde las personas cristianas pueden ir presas o aún sufrir pena de muerte. En esos países, los misioneros aún arriesgan sus propias vidas por obedecer a Dios y hablar a otros de Jesús.
¡Qué importante la tarea de los misioneros! Son un instrumento muy importante en las manos de Dios. Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, quizás para vos sea ser un Misionero. ¿Te gustaría?      


jueves, 8 de septiembre de 2016

¿Quién vino hoy?

¡A pasar la lista! ¿Tarea administrativa o de importancia? Pasar la lista es más que un tema de números y papeles. Es una tarea "pastoral". ¡Si, los pastores pasaban lista! En la parábola de la oveja perdida leemos: "Si alguno de ustedes tiene cien ovejas, y se da cuenta de que ha perdido una..." (Lucas 15:4 TLA) El pastor se dio cuenta que le faltaba una porque las contaba. Llevaba un control de sus ovejas. Cada día, en su actividad, el pastor sabía que ovejas estaban con él y cuáles no. Y en otro pasaje, dice "...el pastor llama a cada una de sus ovejas por nombre..." (Juan 10:3 TLA) El pastor identificaba a sus ovejas. Para él eran más que un número. 

  
¿Por qué es importante llevar un control de asistencia en la clase? Nos ayuda a cumplir la tarea "pastoral" del maestro. 
  • Cuando controlamos la asistencia aprendemos con más rapidez el nombre de cada uno de nuestros alumnos. Ellos esperan que los llamemos por su nombre. 
  • Cuando controlamos la asistencia identificamos qué "ovejas" están con nosotros y cuáles no. En la semana podemos salir a buscar a esas "ovejas". Las llamamos y les demostramos que las extrañamos en la clase, que son importantes y especiales para nosotros. Motivamos a que la próxima clase estén presentes.
  • Cuando controlamos la asistencia podemos reconocer  la presencia en la clase. Si bien no tiene que ser lo más importante, es motivador para el niño cuando se valora  que fue responsable y estuvo en todas las clases.

¿Cómo podemos controlar la asistencia? 
  • De forma grupal y haciendo partícipes a los niños. En la cartelera puedes proponer una forma creativa de controlar quiénes vinieron y quiénes no. En la web puedes encontrar muchísimas ideas para hacerlo. 
  • De forma "privada". Solo el maestro conoce esta lista y los niños no se dan cuenta en qué momento se controló la asistencia. Con una simple planilla puedes realizar esta tarea "pastoral" tan importante. Si quieres una idea para este año, puedes descargarla aquí.

¡A pasar lista! Te espero en el próximo encuentro para compartir "de maestro a maestro".


jueves, 1 de septiembre de 2016

La aventura de ser maestro...




En esta oportunidad, la aventura es compartir contigo "de maestro a maestro". Muchas veces utilizamos recursos que fueron de gran utilidad en nuestra tarea docente y qué mejor que compartirlos con otros. Este es el objetivo de este espacio en "Una Aventura 3D".

Estaremos compartiendo recursos, artículos, ideas, lecciones sobre temas especiales y otras "ayuditas" para tu ministerio entre niños.

¡Nos vemos en breve!





sábado, 27 de agosto de 2016

Una vacuna superpoderosa


¡Qué frío! El invierno ya llegó y se está haciendo sentir!!!! Vemos chimeneas humeando, camiones descargando leña en los hogares, en casa el menú fijo es sopa, antes de salir de casa escuchamos “¿Te abrigaste?”. ¿Qué más se les ocurre que es típico de estos días?

No nos podemos olvidar de los resfríos, la tos y en algunos casos la tan querida “Gripe”. El invierno es una época en que es común que las personas se enfermen de Gripe. Tenemos fiebre, nos duele todo el cuerpo, estamos desganados y hasta aburridos porque no podemos salir de casa. Sin olvidarnos de que cuando volvemos tenemos un montón de trabajo atrasado que tenemos que poder al día!!!! ¡Qué bajón!

Además de todo esto, los médicos saben cuáles son los perjuicios que tiene para nosotros la Gripe y es por eso que cada año aparece la  “Campaña de Vacunación Antigripal” ¡Qué feo, vacunarse! Sin embargo, es una solución para evitar enfermarnos.  

Esto me recuerda a otra vacuna que también nos ayuda cuando tenemos otro tipo de dolor. Hay situaciones que nos tocan vivir que nos producen un dolor diferente al de la gripe. Por ejemplo: papá se quedó sin trabajo, la abuela que estaba muy viejita se murió, papá y mamá pelean todo el tiempo, me tengo que mudar y quizás cambiar de escuela, mi amiga no quiere jugar conmigo, un compañero me dijo palabras que me dolieron, papá se fue a vivir a otra casa…

Estas situaciones u otras parecidas, nos hacen doler, especialmente el corazón. Nos preocupan. Nos causan tristeza. Pero tengo una buena noticia… ¡Hay una vacuna para esto y… NO DUELE!

Mirá lo que dice la Biblia: “Pongan sus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ustedes”. 1ª Pedro 5:7 (TLA)

Si tienes alguna preocupación, algo te está poniendo triste, date la vacuna… ¡Hablá con Dios y contale lo que te pasa! Decile qué te pone triste, qué te causa dolor, qué te está preocupando. Él te escuchará y ayudará a encontrar la salida. Él te ama mucho y tiene un plan para cada momento que te toca vivir.  En la Biblia dice: “Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman…” (Romanos 8:28 TLA).

¡Date la vacuna “antipreocupaciones” y verás que recibirás el cuidado de Dios! 

martes, 9 de agosto de 2016

Los anillos de cinco colores


Hay dos elementos que siempre están presentes en los Juegos Olímpicos. ¿Se te ocurren cuáles son?

La antorcha olímpica. Esta idea viene desde el primero de los juegos olímpicos, donde la llama se encendía en el altar del dios Zeus durante toda la competencia. Al continuar usándola quieren simbolizar la unión entre todos los juegos olímpicos, los de la antigüedad y los modernos. Ahora, la costumbre con la antorcha es otra. Meses antes de la competencia se lleva la antorcha desde la primera ciudad de los Juegos Olímpicos hasta la actual. En este año, la antorcha viajó desde Olimpia en Grecia hasta Río de Janeiro en Brasil, luego de recorrer muchísimas ciudades.

Y la bandera olímpica. ¿La conoces? Es una bandera de fondo blanco con cinco anillos de colores diferentes que están entrelazados. ¿Qué significan? Cada uno de los anillos representa un continente, los cuales simbolizan la amistad que debe haber entre todos los pueblos.

Dicen algunos estudiosos que Oceanía es el azul, porque es un continente rodeado de mares y océanos. Europa es el verde por tener muchos bosques y montes. África es el negro, representando el color de la piel de la mayoría de sus habitantes. Asia es el amarillo, color de la arena de sus grandes desiertos.
Y América es el rojo, simbolizando a los nativos que se los llamaba “pieles rojas”. Seguramente encontrarás más teorías sobre estos colores, pero lo importante es lo que quisieron transmitir con ellos.

En los Juegos Olímpicos, por más que los atletas sean distintos en sus razas y costumbres, son todos iguales a la hora de competir y deben hacerlo en paz. La amistad debe ser lo más importante en este evento.

Pero, ¿esto debe ser así solo cada cuatro años y para los atletas olímpicos? No. Dios espera que actúes así cada vez que juegues con otros.

*                       “…busquen siempre hacer el bien a todos.” (Romanos 12:17 TLA) ¿Qué querés conseguir cuando jugas con otros? ¿Divertirte vos o todos? A veces no nos damos cuenta y de la manera que jugamos no agrada a todos. Quizás nos burlamos del que no juega bien, o del que no sabe hacerlo. Otras veces nos enojamos cuando no se hace lo que queremos. Así no hacemos el bien a los que juegan con nosotros. Cuando juegues con otros, busca siempre que la pasen bien.

*                       “…no hagan nada por orgullo o sólo por pelear.” (Filipenses  2:3 TLA) No juegues pensando que solo vos sabés hacer las cosas. Acepta las ideas de los demás. No pelees cuando no se hace lo que vos querés. Al jugar, las opiniones de todos son importantes.

*                       “… hagan todo con humildad, y vean a los demás como mejores a ustedes mismos.” (Filipenses 2:3 TLA) En otras palabras… ¡no seas agrandado! Reconocé las habilidades de los demás, felicitalos cuando son buenos. Festejá los goles de tu amigo o la pulsera de hilos que realizó tu amiga.

*                       “…sé sincero con tus amigos…” (Proverbios 3:3 TLA) Decile a tus amigos la verdad. La mentira y el engaño no son buenos cuando juegas con otros.  Respeta las reglas y no hagas trampa. ¡A nadie le gusta jugar con tramposos!

*                       “…no hagas acepción de personas…” (Deuteronomio 16:19) ¡No hagas diferencias! Jugá con todos por igual. A nadie le gusta quedarse solo cuando el resto juega, por eso, pensá cómo hacer para que todos lo hagan. No dejes de lado al que no es tan bueno, o al que se equivoca, o al que alguna vez te hizo algo… ¡Acepta a todos como son! Los juegos siempre deben ser como los Juegos Olímpicos, buscando la amistad entre todos.

¿Es muy difícil jugar siguiendo estos consejos que nos da la Biblia? Quizás al principio sí, pero no es imposible. Dios nunca nos pide nada que no podamos hacer. Así que si te dejó estos consejos es porque sabe que sos capaz de seguirlos. Hazlo y disfrutarás de lindos momentos de juegos con tus amigos.


sábado, 30 de julio de 2016

Cuando se encendió la antorcha...

¿Cuándo comenzaron los Juegos Olímpicos? ¿Cuál fue el primero? Seguramente te has hecho estas preguntas. Siempre está bueno saber cómo comenzaron las cosas.

Los primeros Juegos Olímpicos iniciaron en Grecia, en el año 776 A.C. Quiere decir que tienen más de 2792 años de existencia, aunque no se realizaron siempre. ¡Qué viejos! Pero no eran exactamente como ahora.

Estos juegos formaban parte de una fiesta religiosa y deportiva que se realizaba en honor al dios Zeus, cada cuatro años en la ciudad de Olimpia. Por eso, se los conoce como Juegos Olímpicos. En esta fiesta participaban atletas de toda Grecia que se habían estado preparando para este evento pero que además tenían que cumplir con algunos requisitos. ¡No cualquiera podía participar! Las reglas eran muy estrictas: tenían que haber nacido en Grecia, no ser esclavos ni delincuentes, tenían que jurar el reglamento, aceptar el veredicto de los árbitros y respetar todas las normas que ellos pusieran. Y por supuesto, solo podían participar los hombres. Las mujeres no podían ir ni como espectadoras.

Los Juegos iniciaban y terminaban igual que ahora con ceremonias con mucha preparación, pero con algunas cosas distintas. Antes además de los desfiles, hacían sacrificios y ofrendas a los dioses y banquetes para miles de personas, mejor dicho, ¡hombres!

En los primeros juegos olímpicos se realizaban varias competiciones como carreras, lanzamientos de disco y jabalina, carreras de caballos, saltos de longitud y hasta competiciones de danza. Los ganadores no recibían medallas, sino una especia de sueldo para toda la vida y de ahí en más, eran considerados como héroes.

La historia del inicio de los Juegos Olímpicos, me recuerda una visita que hizo el apóstol Pablo al país de origen de estas competencias. ¡Si, Pablo estuvo en Grecia! Allí se encontró con la misma realidad de los juegos olímpicos… los griegos adorando a muchos dioses. “Mientras Pablo esperaba a Silas y a Timoteo en Atenas, le dio mucha tristeza ver que la ciudad estaba llena de ídolos.” (Hechos 17:16 TLA) Ellos creían en muchas cosas y dioses: Poseidón era el dios del mar, Afrodita era la diosa del amor, Hera era la diosa de la familia, Hefesto era el dios del fuego, Apolo era el dios de la belleza y hasta tenían un dios del vino que se llamaba Dionisio.

Pablo sabía que estaban equivocados. Dios había dicho… “No tengan otros dioses aparte de mí.” (Éxodo 20:3 TLA) Él era el único y verdadero Dios que existía y existe. Pablo quería que los griegos también lo supieran así que “…iba todos los días al mercado y hablaba con los que encontraba allí.” (Hechos 17:17 TLA) Parece que comenzaron a interesarse en lo que él les decía y quisieron escuchar más. Así fue que lo invitaron a hablar ante los gobernantes en el lugar donde se reunían que se llamaba el Areópago.

Por supuesto que Pablo no desaprovechó esa oportunidad y se paró ante todos en medio del Areópago. Pero, ¿cómo iba a hacer para que entendieran que estaban equivocados? Para comenzar los gobernantes le dijeron: «Lo que tú enseñas es nuevo y extraño para nosotros. ¿Podrías explicarnos un poco mejor de qué se trata?» (Hechos 17:21 TLA)

Así que Pablo fue muy claro, les dijo… «He notado que ustedes son muy religiosos… vi que ustedes adoran a muchos dioses, y hasta encontré un altar dedicado “al Dios desconocido”. Pues ese Dios, que ustedes honran sin conocerlo, es el Dios del que yo les hablo. Es el Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él; es el dueño del cielo y de la tierra, …él es quien da la vida, el aire y todo lo que la gente necesita… Dios hizo esto para que todos lo busquen y puedan encontrarlo… No hay quien pueda imaginarse cómo es Dios, y hacer una estatua o pintura de él… ahora Dios ordena que todos los que habitan este mundo se arrepientan, y que lo obedezcan sólo a él.” (Hechos 17:22-31 TLA) Seguramente también les habló del amor de Dios hacia ellos y lo que Jesús había hecho en la cruz para que cada uno pudiera recibir el perdón de sus pecados. ¿Qué pasó luego? Dice la Biblia que algunos se burlaron, otros le dijeron que seguían hablando otro día y otros creyeron en Jesús y le entregaron su corazón. ¡Qué bueno es saber que ese “dios no conocido” es el Dios verdadero que nos ama y quiere que seamos sus hijos!