martes, 10 de noviembre de 2015

Una palabra corta... pero con mucho significado

¿Sabes que significa “Danke”? ¿Y “ngiyabonga”? ¿Y “Spasiba”? ¿Quizás sabés lo que significa “gamsahabnida”?
Pero seguro sabés que significa “Obrigado”, “Mercie”, “Grazie”, “Thank you”. 

Todas esas palabras significan “Gracias”. Una pequeña palabra que encontramos en todos los idiomas, pero que muchas veces es difícil decir...

Al menos eso sucedió en una historia que encontramos en la Biblia:

En el transcurso de un viaje de Jesús hacia Jerusalén, entró en una aldea. Me imagino que ya había llegado la noticia de los milagros que Jesús venía haciendo... resucitó a una niña, sanó a una mujer, alimentó a más de 5000 personas. “Si hizo todos estos milagros, ¿no podrá curarnos a nosotros?”, seguramente se preguntaban un grupo de leprosos que vivía por allí.

La lepra era una enfermedad en la piel muy contagiosa, que hacía que las personas tuvieran que alejarse de sus familias y vivir aislados. ¡Qué tristeza debería ser para estas personas! Y ¡qué oportunidad tenían delante si Jesús pasaba por su aldea!

No perdieron tiempo y salieron al encuentro de Jesús, pero siempre quedándose lejos, como era la condición para estas personas. Le gritaron: “Jesús, Maestro, por favor, cúranos”.

Jesús, al escuchar sus gritos, los miró y les dijo: “Vayan al templo y pídanle al sacerdote que se fije si ustedes siguen teniendo lepra o ya están sanados.”

“¿Qué nos está diciendo? Obvio que tenemos lepra, si ni nos tocó”, pueden haber pensado estos hombres. Sin embargo, dice la Biblia que sin decir nada, comenzaron a caminar hacia el templo. En el trayecto, los diez hombres quedaron sanos. Ya no tenían lepra. ¡Qué alegría deben haber sentido al darse cuenta! Enseguida, deben haber pegado la vuelta y regresaron para decirle “¡GRACIAS Jesús! ¡Nos sanaste!”. No, eso no sucedió. Solamente uno de ellos, al darse cuenta, regresó gritando “Gracias Dios mío. ¡Muchas gracias!” y se arrodilló ante Jesús. (Lucas 17:11-19)

Pero, ¿no eran diez los que estaban enfermos y desesperados por curarse? ¿No fueron diez los que Jesús sanó? 

¿Cuántos regresaron para agradecer? ¡Solo uno!

¿A quién te pareces vos? ¿Al que disfruta lo que Dios le da o al que lo hace pero también agradece por ello?

Pensá en todo lo que Dios hace por vos...

¿Cuántas veces le diste gracias por cada una de esas cosas? Por despertarte, por tener comida en la mesa, por poder abrazar a mamá y a papá, por tener un hermano con quien jugar, por disfrutar de la naturaleza junto a tus amigos en un partido de fútbol, por hacer castillos de arena en la playa con tu mejor amiga, por ir de visita a la casa de los abuelos, porque Jesús murió en la cruz para perdonar tus pecados y hacerte su hijo.

La Biblia dice: “... denle gracias a Dios el Padre por lo que ... ha hecho por ustedes.” (Colosenses3:17) ¿Y si empezamos ahora? ¡Cada día agradece a Dios por lo que hizo y hace por vos!


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