lunes, 19 de octubre de 2015

El Menú del Palacio


¿Te imaginas una invitación a almorzar con un rey? ¿Qué servirán de menú? No creo que sea ni hamburguesa con papas fritas, ni pizza, ni pasta con tuco. Seguramente sería una comida muy fina y costosa. ¿Te gustaría probar?


La Biblia nos cuenta la historia de cuatro amigos que no fueron “invitados” a almorzar con el rey… fueron “obligados”.

Sus nombres eran Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Eran cuatro jóvenes del pueblo de Israel que fueron llevados como esclavos al palacio del rey Nabucodonosor. Fueron elegidos junto a otros jóvenes para vivir en ese lugar, pero por supuesto, lejos de sus familias.

¿Cómo será vivir en un palacio? Muchos lujos, sirvientes que te atienden, tremendo dormitorio… ¿cómo más te lo imaginás? Seguramente es increíble, pero no creo que llevado como prisioneros y los habían separado de sus familias y amigos.

Además, ellos sabían que muchas de las costumbres que había en el palacio no estaban de acuerdo con lo que agradaba a Dios, por eso tomaron una decisión… “Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey…” (Daniel 1:8) Si bien podría parecer muy rica y costosa, ellos sabían que esa comida no les hacía bien. Así que le hicieron una propuesta a su jefe: “Por favor, haz con tus siervos una prueba de diez días. Danos de comer sólo verduras, y de beber sólo agua. Pasado ese tiempo, compara nuestro semblante con el de los jóvenes que se alimentan con la comida real, y procede de acuerdo con lo que veas en nosotros.” (Daniel 1:12-13) ¿Habrá aceptado? ¡Gracias a Dios sí!

Pasaron los diez días y llegó el momento de la verdad… ¿Qué habrá sucedido? “Al cumplirse el plazo, estos jóvenes se veían más sanos y mejor alimentados que cualquiera de los que participaban de la comida real.” (Daniel 1:15)

Esos alimentos, que aparentemente no eran ni tan ricos ni tan costosos, fueron más saludables para estos jóvenes. Cuando llegó el momento de encontrarse con el rey y pasar la gran prueba,  este “…no encontró a nadie que los igualara, de modo que los cuatro entraron a su servicio.” (Daniel 1:19) Dice la Biblia que eran 10 veces mejores que el resto.

¿Cuántas veces mamá insiste en que no comas tantas papas fritas y más ensalada? ¿O más fruta y menos postres? ¿Por qué será que la maestra repite muchas veces que no comas tantas golosinas? Porque al igual que Daniel y sus amigos, ellas saben que todos esos alimentos no son saludables para ti y sí cuales lo son.

¿Por qué no te propones como Daniel no contaminarte? Fuiste creado por Dios de manera especial, no “estropees” ese diseño. ¡Cuida tu cuerpo! En tus almuerzos no te olvides de las verduras, de las frutas, del agua y de todo aquello que te aconsejan comer para estar más saludable. Que como a Daniel y sus amigos, cuando te vean, estés sano y bien alimentado.


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