jueves, 23 de julio de 2015

Todos para uno y uno para todos


¿Siempre estás de acuerdo con tus amigos? ¿Es fácil o difícil decidir entre todos?

En la Biblia está la historia de cuatro amigos que se pusieron de acuerdo y tomaron una decisión muy importante. ¿Quieres conocerlos?


Sus nombres eran Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Eran cuatro jóvenes judíos de la “…familia real y de familias distinguidas… jóvenes bien parecidos, sin ningún defecto físico, cultos e inteligentes, entendidos en todos los campos del saber y aptos para servir en el palacio real.” (Daniel 1:3 y 4)  ¡Qué capos estos chicos! ¡Unos genios! Sin embargo, por ser así fueron llevados prisioneros al palacio de Nabucodonosor. Fueron separados de sus familias, llevados a otro país, a otras costumbres. Quizás estarían muy tristes por lo que les pasaba. Los imagino animándose entre ellos, abrazándose e incluso orando para que Dios los ayudara en ese momento. Pero también, se preguntarían “¿Para qué estamos acá?” Ellos no sabían lo que Nabucodonosor estaba pensando: “… ordenó también que a esos jóvenes se les diera todos los días de los mismos alimentos y vinos que a él le servían, y que los educaran durante tres años, al cabo de los cuales quedarían a su servicio.” Nabucodonosor quería transformarlos a sus costumbres.

¿Qué habrán hecho estos cuatro amigos?

La comida del rey debería ser espectacular, la mejor de todas, super deli. Estar en el palacio, era genial. Cuartos lujosos y grandes, todas las comodidades, lcd en la habitación, piscina, canchas de fútbol, basket, un “gran placard” lleno de ropa!!!!

Sin embargo, estos cuatro amigos no querían disfrutar de todo esto. Mira lo que dice la Biblia: “Pero Daniel se propuso no contaminarse…” (Daniel 1:8) Le propusieron al encargado de la comida del rey que a ellos les diera verdura y agua, en vez de la otra comida. Daniel y sus amigos no quisieron cambiar sus costumbres, aquello que Dios les había enseñado, por las costumbres del rey que no agradaban a Dios. Ellos dijeron NO a lo que los iba a dañar, tomaron una muy buena decisión.

¿Qué hubieras hecho tú? ¿Hubieras tomado la misma decisión? ¿Qué hubieran hecho tus amigos? ¿Se hubieran puesto de acuerdo?

Daniel y sus amigos son un muy buen ejemplo. Fueron amigos que se pusieron de acuerdo para tomar una decisión que sabían agradaría a Dios. Tú y tus amigos, ¿toman decisiones que agradan a Dios?
¿Qué juegos eligen para divertirse? ¿Qué películas miran cuando están juntos? ¿De qué conversan? ¿Qué libros leen? ¿A qué páginas de internet o juegos se conectan? Cuando están juntos, ¿Dios se alegra de lo que hacen, miran, hablan, escuchan?

Sigue el ejemplo de Daniel, Ananías, Misael y Azarías y proponte en tu corazón no contaminarte, hacer lo que a Dios le agrada. ¿Sabes cuál es la consecuencia de hacerlo?

Pasado un tiempo, mientras que ellos comían verdura y agua, el resto de los jóvenes disfrutaban la comida y bebida del rey, sin embargo, el encargado que estaba con ellos dijo: “…no encontró ni uno solo que pudiera compararse con Daniel, Ananías, Misael y Azarías … los encontró diez veces más sabios…” (Daniel 1:19 y 20)

Si junto a tus amigos, se ponen de acuerdo en tomar buenas decisiones, los demás también pensarán así de ustedes, pero por sobre todo… ¡Dios se alegrará!

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