viernes, 31 de julio de 2015

¿Quién tiene el control?

Alegría, Tristeza, Desagrado, Temor y Furia son las cinco simpáticas “voces” en la cabecita de Riley y son cinco importantes “emociones” que Dios colocó en ti cuando te creó.

¿Las conocemos?

J Alegría.  Ella te hace sonreír. Su objetivo es asegurarse de que Riley sea feliz, y está decidida a encontrar la diversión en cada situación. Dios puso en nosotros la “Alegría” para que cumpla este objetivo… ¡que encuentres lo positivo en cada momento! Mira lo que dice Proverbios 17:22: “No hay mejor medicina que tener pensamientos alegres…”. Cada día, al levantarte, proponte ver lo positivo. Está lloviendo, ¡algo divertido podremos hacer en casa! Mi amiga no quiere jugar conmigo, ¡hay otros que sí quieren hacerlo! Nos tenemos que mudar y tengo que ir a otra escuela, ¡seguro conoceré nuevos amigos y a los demás los puedo invitar a casa a jugar! Para ser feliz, recuerda tener pensamientos alegres.

J Tristeza. ¿Estás desanimado? “Tristeza” tomó el mando… A ella le encantaría ser más optimista y útil para mantener a Riley feliz, pero le resulta difícil ser positiva. ¿Sabes por qué? La Biblia le da la respuesta: “Para el que anda triste, todos los días son malos; para el que anda feliz, todos los días son alegres.” (Proverbios 15:22) ¿Querés andar triste o feliz? ¿Quién puede cambiar tu tristeza en alegría? Si, Dios puede hacerlo. Mira lo que dice el Salmo 30:11 “Tú cambiaste mi tristeza y la convertiste en baile…” Cuando sientas que vas a ponerte triste, pedile a Dios que lo cambie por alegría.


J Temor. Cuando algo inesperado te sucede, “Temor” está ahí para tu seguridad. Él se encarga de revisar la situación y calmar tus nervios.  Es cierto que esta emoción te ayuda a que tengas cuidado cuando hagas determinadas cosas, pero ella no puede ser la que te domine. No todo puede causarte miedo. En la Biblia encontramos una receta para controlar a “Temor”:  “Dios mío, tú eres mi luz y mi salvación; ¿de quién voy a tener miedo? Tú eres quien protege mi vida; ¡nadie me infunde temor!” (Salmo 27:11) Si confías en que Dios está a tu lado, no tendrás temor cuando estés solo, o a oscuras, o en medio de una tormenta…

J Furia. Cuando las cosas salen mal, Furia está presente, pero debes tener cuidado cuando cuando explota.  Mirá lo que pasa: “Quien fácilmente se enoja sufrirá las consecuencias; no tiene caso calmarlo, pues se enciende más su enojo.” (Proverbios 19:19) El enojo tiene consecuencias y muchas veces va aumentando cada vez más. ¿Qué hay que hacer entonces? Proverbios 14:29 nos da la respuesta: “El sabio domina su enojo…”. Cuando “Furia” entra en acción, pedile ayuda a Dios para controlarlo, cuenta hasta tres antes de contestar o agredir a otros, sal de ese lugar y toma aire… No dejes que Furia tome el control



J Desagrado. “Desagrado” toma el mando para evitar que te contamines. Pero también muchas veces es la responsable de que todo te aburra, de que nada te sirva. No te gustan los juegos que propone tu hermano, ni los consejos de mamá para estudiar para la prueba, ni la ayuda de papá para hacer la tarea, ni… en realidad no te gusta nada. Sin embargo, Dios nos dice que en vez de quejarnos por todo… “den gracias a Dios en cualquier circunstancia.” (1 Tesalonicenses 5:18)



jueves, 30 de julio de 2015

¿Qué pasa en tu cabecita?

Alguna vez te preguntaste, ¿qué estará pasando dentro de mi cabeza?



Luego de mirar “Intensamente” esta pregunta ya tiene su respuesta. Por lo menos pudimos saber qué pasaba en la cabeza de Riley.  Seguramente muy parecido a lo que pasa en la nuestra.

En nuestro “cuartel general” alguna de nuestras emociones está en control.

Por ejemplo cuando “Alegría” está al mando, estás muy feliz, todo te parece genial, aún le encuentras el lado positivo a los problemas. Por ejemplo aunque llueva un día de vacaciones se te ocurren ideas para disfrutarlas: juegos de mesa, cocinar con mamá torta fritas, dibujar en el vidrio empañado, hacer manualidades… La lluvia no te arruina las vacaciones.

Pero, ¿qué pasa cuando “Desagrado” está en el control? Es un bajón el día de lluvia en vacaciones. No te sirve ninguna de las propuestas de mamá, la peli es aburrida, el libro ya lo leíste, cocinar no te gusta y hacer manualidades te da mucha pereza.

Y ni que hablar cuando la que manda es “Tristeza”, solo pensamos en lo negativo de las vacaciones en invierno. “No podemos IR A NINGÚN LADO porque hace frío o llueve”. En esos momentos ni te acuerdas del cine, el teatro y todo lo que puedes hacer en casa.

El problema está cuando “Furia” entra en acción. Ya no solo ves lo negativo y nada te gusta, sino que además te enojas por cualquier cosa. Tu hermano te molesta picando la pelota en casa, ya no aguantas a tu hermana hablando con sus amigas todo el tiempo,  mamá es una pesada pidiéndote que tengas el cuarto ordenado y papá no tuvo mejor idea que ir a la casa de los abuelos a visitarlo. ¡No los aguanto más!

O quizás tampoco disfrutaste las vacaciones porque “Temor” es el que dirige tus acciones. “¿Vamos al Parque Rodó? No, porque nos puede pasar algo en esos juegos…”, “¿Y si salimos a jugar en los charcos? Seguramente nos engripamos y después vamos a pasar todo la semana  enfermos”, “Ya sé, salimos a andar en bici por el Prado. ¿Y si nos perdemos?” Solo piensas en lo malo que te puede pasar, en vez de lo mucho que te puedes divertir.

Alegría, Tristeza, Furia, Temor y Desagrado además de ser “simpáticos personajes “son emociones con las que Dios nos creó. Las emociones son mecanismos que nos  ayuden a reaccionar con rapidez ante situaciones que nos pasan. Dios no puso las emociones  en nosotros por casualidad y no son ni malas ni buenas. Ellas cumplen  una función muy importante para que nos relacionemos con los demás y con nosotros mismos. Pero no son ellas las que tienen que tener el control de nuestras vidas.  Efesios 5:18 nos dice quién debe hacerlo: “… permitan que sea el Espíritu Santo quien los llene y los controle.”  Si se lo pedimos dice la Biblia que “… Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2ª Timoteo 1:7)

Dios puede ayudarnos a saber como actuar en todas las situaciones, solo tenemos que pedírselo y dejar que él sea quien controle nuestro “cuartel general”. ¿Qué te parece?