miércoles, 3 de junio de 2015

Yo cuido mi planeta

Me imagino que alguna vez habrás escuchado como fue que se creó el planeta en que tú y yo vivimos. Por lo tanto, entre todos podemos hacer un repaso de cómo sucedieron los hechos.

Cuando Dios comenzó a crear, la tierra no tenía forma ni había en ella nada que tuviese vida. Todo estaba cubierto por una gran oscuridad. Fue así que dijo: ¡Manos a la obra!


El 1º día separó la luz de la oscuridad, apareciendo el “día” y la “noche”. ¡Qué contento estaba Dios al terminar su primera creación!

El 2º día separó las aguas, formándose el “cielo”.

El 3º día separó las aguas de lo seco, creando la “tierra” y el “mar”. Tanto le gustó lo que estaba haciendo que decidió que en la tierra hubiese árboles y plantas que den fruto y semillas. En pocas palabras comenzó la “Agricultura familiar”.

El 4º día se dedicó a trabajar en el cielo. Creó dos grandes lumbreras: el sol y la luna. Estas no solo tenían la función de alumbrar, sino también de separar el día de la noche, indicar las estaciones, los días y los años. Y junto a ellas colocó a las estrellas. ¡Cada día que pasaba Dios estaba más contento con lo que estaba creando!

Llegó el día 5º. ¿Qué tendría preparado para hoy? El objetivo era el cielo y el mar. Decidió que el mar se llenase de seres vivos al igual que el cielo de aves que lo cruzaran. Así fue que creó los grandes y pequeños peces, así como todo ser vivo que encontramos en el mar. Creó también todas las aves que conocemos y muchas más. A todos ellos los mandó reproducirse sobre toda la Tierra.

El día 6º, se dedicó a la tierra. Creó los animales domésticos, los salvajes, los reptiles y los insectos. Y también creó al hombre y a la mujer. ¡Qué feliz y satisfecho estaba con todo lo que había creado! Para él era bello. Ahora, se merecía un descanso…

 Cuando Dios finalizó su gran obra,  le dijo al hombre y a la mujer: “Hoy les entrego a ustedes toda planta que da semilla y todo árbol que da fruto. Todo esto les servirá de alimento.” (Génesis 1:29) Puso a disposición de ellos lo que había creado, pero dice la Biblia también, que lo hizo para que “…lo cultivara y lo cuidara…” (Génesis 2:15)

¿Eso es lo que está haciendo el hombre? ¿Estamos cuidando la creación de Dios, nuestro planeta? Hay un texto en la Biblia que nos describe lo que está pasando con la Tierra: “Nosotros sabemos que el mundo se queja y sufre de dolor” (Romanos 8:22) Poco a poco estamos destruyendo el precioso mundo que Dios creó para nosotros. ¿Hay algo que se pueda hacer?

¡Claro que sí! Estamos a tiempo de cuidar y cumplir con la tarea que Dios nos dejó. Dice la Biblia que “Todo lo que Dios creó es bueno y nada es de desechar.” (1ª Timoteo 4:4) por lo tanto, tenemos una gran tarea en nuestras manos. ¿Qué les parece si nosotros también ponemos “Manos a la obra”?
¿Qué podemos hacer?
  •        Utiliza solo el agua que necesites, no la desperdicies.
  •        Protege y cuida árboles y plantas que te rodean.
  •        Deposita la basura en el lugar correcto. Luego podrás clasificarla.
  •        Conversa con los adultos sobre cómo mantener el aire puro y reducir la polución.
  •        Cuida lagos, ríos y mares para no contaminarlos con basura.
  •        Intenta reciclar algunos materiales y utiliza los que ya están reciclados.
  •        Recuerda siempre las R: Reciclar, Reducir, Reutilizar, Rechazar, Recuperar.

¿Tienes otras sugerencias?

El 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente, un excelente día para que reconozcamos lo que dice el Salmo 104:24 “Dios nuestro, tú has hecho muchas cosas, y todas las hiciste con sabiduría. ¡La Tierra entera está llena con todo lo que hiciste!”. Y para que nos comprometamos a cumplir con CUIDAR LA TIERRA QUE NOS REGALÓ. ¿Estás dispuesto?

1 comentario:

  1. Me encantó. Voy a usar parte de él , en el registro de mañana. Besos

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