miércoles, 27 de mayo de 2015

La langosta - un animal que avanza

La Biblia habla de cuatro animalitos sabios. Uno de ellos es la hormiga y otro la langosta. ¿Conoces a la langosta? ¿Qué sabes de ellas?

¿Cómo viven?

Este insecto vive en enjambres y juntos parecen un destructor ejército, ya que son capaces de devorar una enorme cantidad de vegetación.

¿Cómo trabajan?

La Biblia nos da la respuesta: “Las langostas no tienen rey pero marchan en fila.” Proverbios 30:27. ¡Qué animal más organizado! Aún sin tener quién las dirija, las langostas se ordenan para marchar hacia su objetivo. Millones de ellas se agrupan en cuadrillas, cubren la tierra de sombra, producen un zumbido que se oye  gran distancia, a medida que arrasan con todo lo que encuentran a su paso. Sus fuertes mandíbulas, les permiten cortar con mucha facilidad, hojas, verduras y aún las cáscaras de los árboles. Por esto los campesinos les tienen “terror”, ya que pueden ocasionar grandes desastres.

¿Qué podemos aprender de ellas?

¿Habrá que comer mucho y arrasar con todo lo que hay en la heladera de casa? NOOOOOOOO!
Las langostas nos enseñan algo mucho más importante… Son animalitos tenaces… ¿Qué quiere decir esto? No paran hasta alcanzar su objetivo. Si se proponen algo, buscan la manera de conseguirlo. Suben paredes, cruzan los campos y siguen siempre adelante a pesar de los obstáculos. Saben a dónde van y que quieren, a pesar de que no tienen ningún jefe que los guíe. Hasta que no cumplen con su tarea no empiezan con otra. Nada los detiene.

¡Qué buen ejemplo a imitar! La langosta alcanza el objetivo que se propone. ¿Qué haces tú? ¿Qué pasa cuando te encuentras con un obstáculo? ¿Te detienes, largas todo o sigues adelante? Por ejemplo, este año te propusiste aprender inglés. Haces los deberes, prestas atención a las clases, estudias… pero en la prueba no te va como pensaste. ¿Qué haces? Bajas los brazos y no estudias más. ¿Está bien? Claro que no… sigue insistiendo. En la Biblia, Pablo nos da su ejemplo, dice: “Así que sigo adelante, hacia la meta…” Filipenses 3:14. No te detengas ante los problemas o las dificultades. Pídele a Dios que te ayude, confía en él y obedécele… De esa manera, alcanzarás tus objetivos como la langosta.

¿Recuerdas el consejo de Josué 1:9?
“Esfuérzate y sé muy valiente…” – pon lo mejor de ti para alcanzar tu objetivo.
“…no temas ni desmayes…” – aunque aparezcan dificultades y problemas, no te detengas.
“…porque Jehová tu Dios estará contigo adondequiera que vayas…” – no estás solo. Dios está a tu lado, solo tienes que pedírselo.

¡Qué buen ejemplo la langosta! ¿La imitamos?


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