viernes, 29 de mayo de 2015

La araña - un animalito paciente y auténtico

Ya conocimos dos de los animalitos sabios: la hormiga y la langosta. ¿Te animas a adivinar cuál es el tercero? Su nombre comienza y termina con la misma letra.
Si, ¡la araña! Pero, ¿la araña es sabia? ¿Puede enseñarnos algo bueno? Aunque no lo creas… la Biblia dice que es uno de los animalitos sabios. Veamos por qué.

¿Cómo son las arañas?


Estos animalitos no tienen ningún poder ni belleza sin embargo son muy sabias y astutas. Entre ellas se encuentran expertos marineros, carpinteros que hacen torres, nadadoras, otras que pueden caminar sobre el agua. También las que se lanzan por el aire y caminan largas distancias en su paracaídas de la tela que la araña fabrica.
Las arañas son de diferentes tamaños, algunas son tan pequeñas como la cabeza de un alfiler y otras tan grandes como para cazar pajaritos. Debajo de su cuerpo tiene como una bolsita de donde saca el jugo que usa para fabricar el hilo de las telas arañas.

¿Dónde viven las arañas?

Muchas veces pensamos que este insecto vive solamente en casas abandonadas o sucias. Pero no es así. Mirá lo que dice Proverbios 30:28, “La araña que atrapas con la mano y está en palacios del rey.” ¡Hasta en el palacio encontramos arañas! Pero también en el agua. Las que se llaman araña de agua son muy inteligentes, fabrican una casita en forma de campanita debajo del agua. Hay otras que hacen un hueco profundo en la tierra, lo forran con hilo sedoso, hacen una puerta en la abertura que abre y cierra.
¿Qué nos enseña la araña?
  •             Las arañas son siempre iguales. No cambian sus costumbres ni lo que hacen de acuerdo al lugar donde estén. Son las mismas arañas en una casa abandonada que en el palacio del rey. ¿Cómo sos tú? ¿Cambias tu forma de ser de acuerdo a donde estés o con quién estés? Por ejemplo, ¿cómo es tu comportamiento cuando estás solo? ¿Y cuando estás con tus padres? Dios quiere que seas siempre igual, estén o no tus padres contigo. Siempre debes ser obediente a lo que ellos te dicen.
  •             Las arañas son pacientes. No tienen apuro por conseguir su objetivo. Tejen con delicadeza la telaraña y esperan que su presa caiga en la trampa. ¿Puedes esperar lo que quieres o te pones insistente hasta conseguirlo? ¿Qué haces cuando papá o mamá te prometen algo? ¿Se los recuerdas todo el tiempo o esperas a que te lo den? Mira lo que dice la Biblia: “Es de sabios tener paciencia…” (Proverbios 19:11)
Dos grandes enseñanzas nos dejaron las sabias arañas:
  •           Seamos iguales en todos lados, con o sin papá y mamá.
  •       Seamos pacientes. Esperemos y no nos pongamos nerviosos.


La Biblia tenía razón… ¡la araña es un animalito sabio! ¡Vale la pena aprender de ella!


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