jueves, 9 de abril de 2015

Salud también es...

A ver si te parecen conocidas estas frases:
  • “Me duele la panza” o “Me duele la cabeza”
  • “No sé que me pasa, no tengo ganas de jugar”
O quizás esta otra:
  • “¡Qué lindo día! ¡Cuántas ganas que tengo de ir al parque a jugar!”

Estas frases tienen mucho que ver con estar o no saludables aunque no estemos hablando de enfermedades. Porque como aprendimos SALUD es un estado de completo bienestar físico, mental, social y espiritual y no solamente la ausencia de enfermedad. Estamos saludables cuando nos sentimos bien en nuestro cuerpo y también cuidamos nuestros pensamientos, sentimientos y decisiones.

Dios también se preocupa por tus pensamientos, sentimientos y decisiones y quiere ayudarte. ¿Quieres escucharlo? Hoy comenzaremos con los sentimientos…


Conociendo nuestros sentimientos… nos cuidamos

¿Sabes quién conoce bien tus sentimientos? “Yo, el Señor, que investigo el corazón y conozco a fondo los sentimientos…” (Jeremías 17:10) Dios conoce todos tus sentimientos, aunque creas que nadie los puede ver. Dios sabe cuando estás triste, enojado, molesto, cansado, feliz, inseguro, ansioso, celoso, emocionado.

A los sentimientos podemos ponerles un “ME GUSTA” o un “NO ME GUSTA”.

Le ponemos “Me gusta” a la felicidad, la alegría, el amor, la confianza… ¿A cuál más le pondrías “dedito para arriba”?

Y le ponemos “No me gusta” a la tristeza, el enojo, la rabia, el miedo… ¿Se te ocurren otros?

Hay sentimientos que nos hacen bien y otros que no tanto. La Biblia nos enseña cuáles son sentimientos saludables… “Revístanse de sentimientos de compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.” (Colosenses 3:12)

El guardarnos los sentimientos no es bueno, pero tampoco lo es demostrarlos de maneras que lastimemos a otros. Si estás enojado porque un amigo no te deja jugar, tienes que demostrárselo, pero de la manera correcta. Golpear, gritar, insultar no son las adecuadas. Lo importante es que expreses lo que sientes sin dañarte a ti ni a los demás.

Conversar sobre lo que sentimos es muy bueno. Decirle a papá y a mamá que los amás también lo es. Contarle a tu amigo lo feliz que te hace estar con él, también está bien. Compartir tus sentimientos con tu maestra, está genial.

Sentirte bien también… ¡Es salud!

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