sábado, 18 de abril de 2015

Las radiografías de Dios

¿Alguna vez el doctor te mandó una placa? Las placas o radiografías son la manera que tienen los doctores para conocer cómo están nuestros huesos. Por ejemplo, seguramente si alguna vez te caíste y alguna parte del cuerpo te duele mucho, el doctor debe haberte ordenado una radiografía. Te colocaron en una camilla y te sacaron una foto algo extraña. ¿Alguna vez te pasó? ¿Qué se ve en la placa? Tus huesos. No se ve ni tu cara, ni tu cuerpo, ni la ropa que llevas puesta, ni el peinado que te hiciste antes de salir de casa.

Dios también nos saca placas. Hace radiografías de nosotros. ¿Quieres saber que es lo que ve? La historia de dos personajes de la Biblia nos lo va a contar…

¿Cómo se llamaron el primer hombre y la primera mujer? Adán y Eva. Ellos formaron una familia y tuvieron dos hijos. ¿Sabes cuáles eran sus nombres? Caín y Abel.

Cuenta la Biblia que estos hermanos eran muy distintos. Caín era el más grande y Abel el menor. Seguramente cuando eran niños jugarían juntos al fútbol, a la escondida, a la mancha. ¿Qué otras cosas hacen los hermanos?

Cuando crecieron conversarían sobre qué trabajo les gustaría hacer, qué les resultaba más sencillo y qué más difícil.

Como eran tan distintos, eligieron trabajos distintos.

Caín se dedicó a cultivar la tierra. Prepararía la tierra, colocaría las semillas, la cuidaría, regaría… Al llegar el tiempo adecuado cosecharía lo que produjo y comenzaría el proceso nuevamente. Quizás tenía tomates, lechugas, zanahorias, albahaca… ¿Qué más podría haber cosechado?

Mientras su hermano Abel eligió cuidar ovejas. Él era un pastor de ovejas. Tendría un rebaño de… ¿cuántas ovejas podrían ser? Las tenía que cuidar, llevar a buenos pastos para que se alimenten, quitarles la lana en el tiempo adecuado…

¿Qué trabajo te gusta más? Depende de las habilidades y talentos que tengamos, así como de nuestros gustos también.

Un día, Dios llamó a Caín y a Abel y les pidió que trajeran sus ofrendas como de costumbre. “… Caín le presentó a Dios una ofrenda de los frutos que cultivaba. Por su parte Abel escogió las primeras crías más gordas de sus ovejas, y se las llevó a Dios como ofrenda. Dios recibió con mucho agrado la ofrenda de Abel, pero no recibió con el mismo gusto la ofrenda de Caín.” (Génesis 4:3-5)


¿Qué habrá pasado? ¿Por qué una ofrenda le gustó a Dios y la otra no? ¿Sería por la calidad de lo que traían? ¿Estarían en mal estado los frutos que trajo Caín? ¿No le gustaba a Dios lo que él eligió?

La cara de Caín nos da una respuesta a nuestras preguntas: “ …en su cara se le veía lo enojado que estaba.” (Génesis 4:5) Quizás podemos pensar que está bien que Caín se enojó… trabajó mucho para traer esa ofrenda y Dios le dijo que no le gustaba. Eran frutos muy buenos y Dios no los quiso.

¿Por qué Dios no los quiso? Porque le hizo una placa a Caín y vio más que la apariencia de los frutos. ¿Qué salió en la placa de Caín?

Dios le dijo: “ Serás aceptado si haces lo correcto, pero si te niegas a hacer lo correcto, entonces, ¡ten cuidado!” (Génesis 4:7) Dios vio en la placa la actitud que tenía Caín al traer la ofrenda. Quizás no tenía ganas de hacerlo, lo hizo sin esforzarse, pensaba en competir con su hermano. Dios vio en Caín una fea actitud y por eso no le gustó su ofrenda.

¿Cómo haces tú tus tareas? ¿Te esfuerzas o las haces sin ganas? ¿Te preocupas por que estén prolijas y correctas o te da lo mismo? Cuando papá o mamá te piden que los ayudes, ¿cómo lo haces? ¿contento o de mala gana? Recuerda que Dios te saca placas y ve más de lo que pueden ver los otros.

Si quieres que Dios se alegre con tu trabajo, hazlo de la manera correcta como Abel. Si lo haces como Caín, tu trabajo no será aceptado por Dios y seguramente por los demás tampoco.


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