miércoles, 25 de marzo de 2015

UN VIAJE EN SEMANA SANTA... Miércoles y Jueves

Vivimos junto a Jesús su entrada a Jerusalén y el recibimiento que le hicieron. Estuvimos con él cuando puso orden en el templo, recordándoles que su Casa era de oración y no de venta. Lo acompañamos en la conversación con los fariseos y sus preguntas tramposas. ¡Cuánto vivimos y aprendimos esos días!

Ahora, a seguir el viaje. ¡El miércoles nos espera!


MIÉRCOLES

Ya en el miércoles, acompañamos a Jesús a una reunión de amigos. Se reunieron en la casa de Simón. Los discípulos de Jesús estaban con él. De repente una mujer entra en la habitación, se acerca a Jesús, y abriendo un frasco de un perfume carísimo, lo vuelca sobre su cabeza. ¿Qué hace esta mujer? Los que estaban ahí se enojaron mucho con la mujer… “¿Por qué se ha desperdiciado este perfume?” decían. Sin embargo, Jesús les contestó: «¡Déjenla tranquila! ¿Por qué la molestan? Ella hizo por mí algo bueno.” (Marcos 14:6)

Cuándo haces algo, ¿te preocupas que dicen los demás? ¿Miras y esperas para ver cómo reaccionan? ¿Te importa mucho lo que opinen tus amigos?

Si estás seguro que lo que haces está bien, no mires a los costados. Lo que te tiene que importar es lo que dice Proverbios5:21: “Dios mira con mucha atención la conducta de todos nosotros.” Por más que los demás te critiquen por lo que haces o cómo lo haces, por más que te digan que está mal o que es feo, no te preocupes… si a Dios le agrada es lo que importa. Si es así, Jesús te dirá como a la mujer: “Él o ella hizo por mí algo bueno”.

JUEVES

El jueves fue un día de reunión entre Jesús y sus discípulos. Se encontraron para celebrar la Pascua. Era una cena muy especial, Jesús tenía planeado despedirse de sus amigos y anunciarles lo que haría uno de ellos: “…uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar.” (Marcos 14:18)

Cuando terminaron, fueron a un huerto que se llamaba Getsemaní. En ese lugar, Jesús se apartó para hablar con su Padre y contarle lo triste que se encontraba por lo que iba a suceder al día siguiente.

En ese momento, apareció una multitud de soldados para llevárselo preso. ¿Sabes quién estaba al frente del equipo? Nada más, ni nada menos, que el discípulo traidor, Judas. “…se acercó a él y… le besó” (Marcos 14:45). Con un beso, traicionó al que había venido para salvarlo.

¡Qué feo es cuando un amigo te traiciona! Jesús había pasado tres años de su vida con ellos. Habían visto juntos milagros, personas que eran curadas, cómo había resucitado muertos, calmado tempestades. Había visto como multiplicaba panes y peces para alimentar a multitudes. Judas desaprovechó la oportunidad de disfrutar del amor y la amistad de Dios. Desaprovechó la oportunidad de recibir el perdón de sus pecados y el regalo de la vida eterna.

¿Qué vas a hacer tú? ¿Vas a disfrutar del amor y la amistad de Jesús o vas a desaprovecharlo como Judas?




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