martes, 24 de marzo de 2015

UN VIAJE EN SEMANA SANTA... Lunes y Martes


¡Qué bueno que estuvo nuestro primer viaje en el tiempo! ¡Qué emocionante fue vivir junto a Jesús su entrada en Jerusalén! ¡Qué lindo que te reciban de esa manera y más aún que reconozcan tu tarea en la Tierra!

Ahora, cambiamos el destino en la máquina del tiempo… viajamos hacia el LUNES!!!


LUNES

Una vez en Jerusalén, Jesús decide ir al templo. ¡Estaría muy emocionado, iría a la casa de su Padre, su casa! Iría pensando encontrar personas adorando, escuchando la Palabra de Dios, queriendo aprender más. Quizás habría niños con sus mamás, familias enteras. Sin embargo, cuando llegó se encontró con una sorpresa que en vez de alegrarlo, lo enojó. Al llegar allí, vio que ahí había personas vendiendo animales sacrificados, otros, prestamistas, cambiaban dinero con los extranjeros. ¿Qué estaba pasando?

La función del templo había cambiado así como su importancia. Estas personas no la estaban considerando como casa de Dios, casa de oración, lugar para encontrarse con él. Esto enojó mucho a Jesús. Así que comenzó a tirar todas las mesas mientras les decía “…Mi casa será llamada casa de oración... vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.” (Marcos 11:17)

¿Vas al templo? ¿Qué haces cuando vas? ¿Cuál es tu actitud? ¿Cuándo Jesús te ve se alegra o se enoja?

Quizás no vas a ninguna iglesia, pero sí escuchas lo que Dios tiene para ti en las clases de Educación Cristiana. ¿Cuál es tu actitud? ¿Estás escuchando o haciendo otra cosa? ¿Participas o molestas? Cuando Jesús te ve, ¿se alegra o se enoja?

Aprovecha el tiempo que escuchas lo que Dios quiere decirte. No lo desaproveches, ya sea en el colegio o en la iglesia. Y, si tienes la posibilidad, prueba ir a una iglesia para disfrutar de la casa de Dios, como Jesús quería que hicieran las personas en Jerusalén. Dios dice: “¡Qué alegría cuando me dicen: «Vamos al templo del Señor»!” (Salmo 122:1)

MARTES
Luego del día agitado en el templo, Jesús se encuentra con un grupo de Fariseos que quieren ponerle una trampa para hacerlo decir algo malo. Le hicieron unas cuantas preguntas y no lograban su objetivo. La última fue: “¿Cuál es el mandamiento más importante de todos?”

Jesús no demoró ni un segundo en encontrar la respuesta. Les dijo: “El primer mandamiento, y el más importante, es el que dice así: “Ama a tu Dios con todo lo que piensas y con todo lo que eres. Y el segundo mandamiento en importancia es parecido a ése, y dice así: “Cada uno debe amar a su prójimo como se ama a sí mismo.” (Mateo 22:37-39)

Esos mandamientos son para vos y para mí. ¿Amas a Dios con todo lo que piensas y lo que eres? Obedeciéndolo le demuestras tu amor hacia él. ¿Amas al que está a tu lado como a vos mismo? Demuestras tu amor al otro cuando lo cuidas, lo respetas, lo ayudas, lo aceptas como es, compartes lo que tienes. ¿Te amas a vos mismo? Lo haces cuando cuidas tu cuerpo, cuando cuidas tu mente y cuando cuidas tu corazón.


Recuerda los mandamientos más importantes para obedecerlos y demostrarle a Dios tu amor hacia él.


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