martes, 10 de febrero de 2015

Agrandado vs Tamaño real

¿Alguna vez jugaste en esos salones que hay muchos espejos? En algunos nos vemos más altos, en otros más bajos, en otros más gordos, en otros más flacos… ¡Algunos nos gustan más que otros! Esos espejos no nos muestran como somos, muestran otra versión de nosotros. ¿Qué le gustará más a Dios? ¿Cómo prefiere él vernos?

El Señor Jesús, cuando estuvo en la Tierra, enseñaba a las personas usando parábolas. ¿Qué son las parábolas? Son narraciones breves que tienen una enseñanza. Generalmente, Jesús utilizaba situaciones de todos los días, para que las personas entendieran que quería enseñarles.

Usando una parábola, Jesús le enseñó a las personas cómo prefiere vernos Dios a cada uno de nosotros. ¿Agrandados o en tamaño real? Veamos… Jesús les contó de dos hombres que fueron a orar al templo. Uno de ellos era fariseo y el otro un publicano. ¿Qué es un fariseo? Un fariseo era una persona que creía y enseñaba que para agradar a Dios había que seguir un montón de reglas. Era un religioso. ¿Y un publicano? Publicano era una persona que su trabajo era cobrar impuestos. Nadie quería a los publicanos!!! El fariseo se paró y comenzó a orar: Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres. Ellos son ladrones y malvados. ¡Tampoco soy como ese cobrador de impuestos! Ayuno dos veces por semana y te doy la décima parte de todo lo que gano. Mientras tanto, el publicano, se quedó más atrás. Oraba mirando hacia abajo y se golpeaba en el pecho mientras decía: Dios, ¡ten compasión de mí y perdóname por todo lo malo que he hecho! Cuando Jesús terminó de contar esta historia, le dijo a los hombres que estaban escuchándolo: Les aseguro que cuando el publicano llegó a su casa, Dios ya lo había perdonado; pero no al fariseo. Porque los que se creen mejores que los demás, son los que menos valor tienen para Dios. En cambio, los más humildes son los más importantes. (Lucas 18:9-14)

¿A cuál de los dos te pareces más? ¿Sos agrandado como el fariseo? ¿O te mostrás en tamaño real como el publicano? Mirá lo que dice la Biblia: “…Dios se opone a los orgullosos, pero trata con bondad a los humildes.» (Santiago 4:6) ¿Todo el tiempo estás diciendo lo que sabés hacer, lo que tenés? ¿Te creés mejor que los demás? ¡Cuidado! Recordá qué pasó con el fariseo. A Dios le agrada que seas humilde, te muestres como sos y reconozcas aquellas cosas que haces mal. Pedí perdón a Dios pero también a las personas que dañaste con tu actitud. Imita al publicano y mostraste en tamaño real.


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