domingo, 18 de enero de 2015

Yo soy... el camino



¿Alguna vez te paso de perderte cuando ibas a un lugar nuevo? Por ejemplo a la casa de un compañero. Generalmente, cuando desconocemos el destino usamos algo que nos ayude… un mapa, el GPS o lo buscamos en Google Earth e imprimimos el camino que nos aconseja. Muchas veces encontramos que para llegar a un lugar hay más de un camino… entonces, ¿cuál elegimos? Podemos ver cuál es el más corto y cuál el más largo. Podemos elegir al azar o podemos consultar con alguien que los conozca para que nos diga cuál está en mejor condición.


La Biblia también nos habla de dos caminos…

“Es muy fácil andar por el camino que lleva a la perdición, porque es un camino ancho. ¡Y mucha gente va por ese camino! Pero es muy difícil andar por el camino que lleva a la vida, porque es un camino muy angosto” Mateo 7:13 y 14

¿Cuál es el camino ancho? Es el camino cómodo, el “hago lo que quiero”, “tengo lo que quiero”, “solo importo yo”… Es muy fácil ese camino. No tenemos obligaciones ni responsabilidades… pero hay que tener cuidado porque la Biblia dice que al final del camino no nos espera una linda sorpresa.

Pensemos, ¿cuántas veces nos pasó que no hicimos caso a los consejos de mamá y papá y luego sucedió lo que nos advirtieron? Nos dio corriente el enchufe, se cayó la botella y se rompió, me saqué una fea nota porque no estudié para la prueba, mis amigos no quieren jugar conmigo porque no comparto mis cosas…

¿Y el camino angosto? Dice la Biblia que es más difícil andar por ahí, pero tiene un destino muy lindo, disfrutar del amor de Dios para siempre. En ese camino tenemos que obedecer lo que Dios espera de nosotros. Jesús dijo: “Yo soy el camino… nadie llega al Padre sino por mí” Juan 14:6. Si seguimos los consejos de Jesús, lo imitamos en todo lo que hacemos, entonces vamos por el buen camino.

En ese camino vamos a tener que obedecer a mamá y a papá aunque no nos gusten sus órdenes, en ese camino diremos la verdad, seremos buenos compañeros, pediremos perdón cuando nos equivocamos, cuando alguien no tenga vamos a compartir, ayudaré a mamá en vez de mirar una peli… Y también en ese camino verás a papá y a mamá contentos contigo, a la maestra feliz porque le dijiste la verdad, a tus compañeros alegres de que estés en su clase, al que no tiene agradecido porque compartiste tu merienda con él… ¡Qué lindo es andar por este camino! Por eso en Proverbios 2:20 dice: “Querido jovencito, tú sigue por el buen camino y haz siempre lo correcto.”

Si un día le pedimos perdón a Dios por esas cosas que hacemos, pensamos y decimos que a Dios no le agradan, si le invitamos a Jesús a que sea parte de nuestra vida, estamos en el camino correcto, en el camino que tiene como llegada el amor de Dios para siempre, la salvación.

¿Qué camino vas a elegir? ¿Jesús o el otro? Si aún no elegiste a Jesús, hoy podés hacerlo. Solo tienes que hablar con él y decírselo.





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