martes, 30 de diciembre de 2014

Se acabó el calendario

Estamos llegando a los últimos días de diciembre y… por lo tanto, del año!
Pasaron casi 365 días… ¿Recuerdas que hiciste en cada uno de ellos?

Se me ocurren algunas ideas:
* Disfrutaste preciosas vacaciones en familia
* Visitaste a los abuelos y jugaste con los primos
* Fuiste al cine a ver la última peli en pantalla
* Hiciste nuevos amigos en el cole
* En algunos momentos te sacaste buenas calificaciones y en otros más o menos
* Compartiste el día de tu cumple con las personas que más quieres
* Participaste en el Programa Navideño de la iglesia: cantaste, actuaste, dijiste un poema… ¡Qué lindo es celebrar el cumpleaños de Jesús!
* Papá Noel te trajo algunas de las cosas que escribiste en la lista… ¡no le alcanzó la billetera para todo! ¡Era mucho!
* ¿Se te cayó algún diente más?
* Te tocó darte una vacuna… ¡pero como sos un campeón no te dolió nada!
* Tuviste algunas peleas con tus amigos… pero seguro se amigaron rápido
* Y de las penitencias no nos podemos olvidar… ¿cuántas fueron? ¡No importa! De todas ellas aprendimos qué tenemos que mejorar para alegrar a nuestros padres y ser obedientes a Dios.
* Alguien que quieres mucho se enfermó… y oraste mucho por él.

Todos vivimos este año situaciones que nos pusieron muy contentos y otras que nos entristecieron, pero te doy una buena noticia: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28) Dios tiene un plan y un propósito para cada una de las cosas que tuviste que vivir este año. Quizás no lo entiendas, pero confía en que si Dios lo permitió es porque tiene algo muy bueno preparado para vos.

Quizás algunas de las cosas que te pasaron te enseñaron que tenes que cambiar actitudes, o amistades, o lugares a donde vas, o maneras en las que hablas. El 2015 es una excelente oportunidad para comenzar esos cambios.
Al terminar este año te propongo hacer un ejercicio. Pablo será nuestro maestro. En Filipenses 3: 3 y 4 nos dice: “… olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio…”

Olvídate de aquellos momentos tristes, de personas que te dañaron, palabras que no te gustaron escuchar…
Concéntrate en lo que queda por delante. Las metas que te propusiste, los cambios que vas a hacer, los sueños que tenes, las promesas que leíste en la Biblia.
Proponete obedecer a Dios para poder alcanzar el premio que tiene preparado para vos.
¿Te animas?

Y cuando queden pocas horas para terminar el 2014, orá dándole gracias a Dios por cada uno de los 365 días que viviste y decí como el profeta Samuel: “…Ebenezer… ¡Hasta aquí el Señor nos ha ayudado!”. (1ª Samuel 7:12)
por Ana Laura Bello en Una Aventura en 3D



Puedes descargar las hojas de reflexión aquí

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