sábado, 4 de octubre de 2014

¿Nuestro corazón necesita un trasplante?

Descubriendo...

¿Sabes que es un trasplante? Es una cirugía para quitar un corazón lesionado o enfermo y reemplazarlo por un corazón sano. El primer trasplante de corazón se hizo en Sudáfrica en 1967. El dr. Christian Barnard fue el encargado de hacerlo.  (http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/003003.htm)

Nuestro Segundo corazón, ¿necesita un trasplante?
Cuando Dios mira nuestro corazón lo ve sucio. Dice en Isaías 64:6, “ …todos nosotros somos como suciedad…”  ¿Qué ve en nuestro corazón?

  •           Pensamientos sucios: “Qué boba que es…”, “ Voy a hacerle una broma pesada a… para que se sienta mal”. 
  •      Sentimientos sucios: “Estoy muy enojada porque mis padres no me compraron una  mochila nueva como la de…”, “Odio a la maestra porque nos dejó sin recreo.
  •        Decisiones sucias: “Voy a decirle a la maestra una mentira para que no me diga nada porque no traje los deberes”, “La próxima vez que no me presten los colores los voy a insultar”


Dios ve pecado. Pecado es todo lo que hacemos, pensamos y decimos que a Dios no le agrada. Y ese pecado no te permite disfrutar del gran amor que Dios tiene para vos.

Ese corazón es el que Dios quiere quitar de vos. Dios quiere poner un corazón nuevo, un corazón limpio, un corazón que le agrade.

¿Cómo se hace ese trasplante?

Es mucho más sencillo que el del corazón “músculo”. El trabajo difícil ya lo hizo Jesús hace mucho tiempo atrás cuando murió en una cruz para que tus pecados puedan ser quitados de tu corazón. Dice la Biblia que “…la sangre de Jesucristo… nos limpia de todo pecado” (1ª Juan 1:7) Es el mejor de los jabones!!

Solo tienes que usarlo. Tienes que pedirle a Jesús que haga el trasplante”, que limpie tu corazón y quite toda la suciedad, todo el pecado. Si lo haces mira lo que te promete:  Pondré en ustedes un corazón nuevo” (Ezequiel 36:26).

Desafío de hoy...

¿Ya le pediste a Jesús que limpie tu corazón? Si aún no lo has hecho, no te demores. Es muy sencillo, solo tienes que orar pidiéndole que lo haga. 

Puedes decirle: “Señor Jesús, gracias porque moriste en la cruz y derramaste tu sangre para que mis pecados puedan ser perdonados. Te pido que limpies mi corazón y me ayudes a cuidarlo para que en él solo esté lo que te agrada. Amén.”


Si lo hiciste, Dios ya hizo el transplante. ¡Ahora tienes un corazón nuevo y limpio!


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